La extensa carrera pública de Patricio Aylwin, que comenzó a fines de la década de los 40 del siglo pasado, fue la de un protagonista cuya figura fue recogida por los más importantes cronistas políticos de su tiempo.

Uno de los más conocidos fue el periodista Eugenio Lira Massi, autor del libro “La Cueva del Senado y los 45 senadores”, que generó gran revuelo en la década de los 60 debido a los divertidos y muchas veces atrevidos perfiles que dedicó a los honorables de la época.

En ese momento, el presidente de Chile era Eduardo Frei Montalva. Nadie se imaginaba entonces que menos de 10 años después la historia de Chile daría un vuelco que cambiaría todo lo conocido hasta ese momento.

Lira Massi retrata a un Aylwin de mediana edad, senador de la Democracia Cristiana, y quien ya era un personaje muy importante del escenario político criollo; como militante de la Falange Nacional, fue uno de los fundadores de la DC, partido que en esa misma época terminaba de desplazar a los radicales como la principal fuerza política de centro.

“Es imposible describir a Patricio Aylwin si lo que se diga no va acompañado de una imitación de su voz, porque ahí está toda la personalidad del senador demócrata cristiano”, comienza. “Tiene una voz clara, chillona, cantarina, aguda (…) sin que por eso sea femenina”, describía Lira.

El periodista definía al senador DC como un hombre “pulcro, limpio, sano; hablar con Patricio Aylwin es como hablar con una manzana. Pero con una manzana freísta”, apuntaba, haciendo referencia a la incondicionalidad de Aylwin hacia el padre de quien, tres décadas después, sería su sucesor en la presidencia del país, Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

“Buen expositor y brillante polemista, pero siempre que no lo interrumpan”, continúa la descripción, que también hace referencia a su época de profesor en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y a su presidencia de la DC, cuando empezaba elaborando discursos meticulosos pero terminaba, según el periodista, “gritando como malo de la cabeza. Esto último es un decir porque si algo tiene ordenado es el cerebro”.

No faltó en el perfil del periodista la referencia a la característica sonrisa de Aylwin, uno de sus sellos personales. “La voz y la risa, que es otra de sus cosas típicas y que consiste en apretar los dientes y abrir los labios, como en los reclames de pasta dentífrica. Cada una de sus frases va acompañada por uno de estos gestos que en ningún caso significan alegría. Más bien nervios o algo así”.

Aylwin es uno de los que sale mejor parados en los perfiles que hizo Eugenio Lira Massi, uno de los periodistas más importantes de la época, fundador del medio Puro Chile y que después del golpe de Estado del 73 se fue exiliado a París. Ahí murió de un derrame cerebral.

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