En Chile crece exponencialmente el uso de la bicicleta y la última Encuesta Origen Destino 2012 señala que 747 mil viajes se realizan diariamente en la RM, aunque estos expertos aseguran que en la actualidad superan el millón. Pese al crecimiento, aún estamos lejos de lograr realidades como las de referentes mundiales: Rotterdam, Berlín o Copenhague. 

En el caso de la última, la capital de Dinamarca vivió un proceso similar al que hoy vivimos nosotros, pero hace más de dos décadas, cuando la congestión vehicular era una de sus principales preocupaciones. Y fue en la figura de Jan Gehl (79), arquitecto y urbanista reconocido mundialmente, que encontraron gran parte de las soluciones a este tipo de problemas, ya que este profesional lideró el proceso de transformación que hoy tiene a Copenhague como una de las principales ciudades en el mundo en el uso de la bicicleta, con un 50% de ciudadanos viajando al trabajo en bicicleta cada día, gracias a una red de más de 400 km de ciclovías. Lo que en el mundo hoy se conoce como el Modelo Gehl.

Y es precisamente el modelo que la Intendencia Metropolitana busca implementar en Santiago, gracias a un proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, a través de su programa de Ciudades Emergentes y Sostenibles. Al respecto, el intendente Claudio Orrego señala a Publimetro que según plantean las ideas de Gehl “¿hay algo más importante que construir una ciudad para sus habitantes, que satisfacer desde el territorio sus necesidades? Los vecinos son el eje central de nuestra estrategia para construir un Santiago más humano”, a través del Modelo Gehl.

Mayra Madriz, destacada planificadora urbana y Jefa de Proyectos en Gehl Studios, señala que el principal objetivo de este modelo es poder descubrir “cómo hacer que el espacio público sea más ameno y cómodo, donde la gente se quiera quedar, donde se sientan seguros y los invite a la permanencia”. 

En contacto con Publimetro, Madriz destaca que el trabajo de Gehl se centra en “recuperar la vitalidad de la vida urbana e impactar en las políticas públicas para fomentar una ciudad caminable y pedaleable” considerado que “este es un proceso largo, complejo y que se debe atacar desde distintas fronteras”. La metodología de este modelo se aplica “a través del análisis de datos que indican como está funcionando el espacio, pero analizarlo no desde la perspectiva del vehículo, sino desde la perspectiva de la persona a pie”.

El jueves pasado se realizó la primera parte de una evaluación del espacio público que están realizando, entre dos puntos de intervención estratégicos con más de 180 voluntarios que están trabajando en el proyecto, realizando conteos de peatones, documentando como se mueve el espacio y estudiando como es la composición de la población que está usando las calles. “A partir de ese análisis, donde se utiliza mucha observación directa, descubrir cuáles son los factores que están funcionando bien y cuáles son los retos”, destaca Madriz, quien considera que el espíritu revolucionario de este modelo radica en que, más importante que las visiones de los expertos o ingenieros en transporte en el diseño urbano, es “considerar al peatón que utiliza esa calle como el experto, porque si quiero diseñar para los ciudadanos debo pasar tiempo en la calle observando cómo es la gente en esa ciudad, cómo en esa calle se maneja”.  

Los datos que se recopilen a través del proyecto, que se denomina Santiago Camina y se aplica en dos puntos de Santiago, en Gran Avenida con avenida Los Morros y en la explanada de Los Mercados en Estación Mapocho, serán analizados en Gehl Studios, en San Francisco, y en unos meses tendremos al propio Jan Gehl en Chile con una propuesta para intervenir estas zonas de la capital. 

Para la urbanista y académica de Universidad Mayor, Isabel Matas, este modelo encarna una verdadera revolución urbana, acotando que “Gehl está trabajando desde los 60 en el planteamiento de que la prioridad sean los patones y no el auto, con un fuerte componente en los ciclistas. Consideremos que Copenhague es una ciudad pequeñita, pero que hace poco más de 20 años era como Santiago, con una congestión tremenda, y hoy es la capital mundial del ciclismo, producto de su trabajo”.

Mientras que Cristóbal Ibarra, antropólogo e integrante del colectivo ciudadano New Indie, que aboga por el uso de medios no motorizados en la ciudad, está participando activamente de este proyecto, y unos días le tocó recoger datos en algunos puntos de la capital. Sobre esta iniciativa reconoce que “plantea un cambio de paradigma en cómo nos estamos enfrentando a las problemáticas que nos plantea la ciudad y nos permite abordarlos más desde la visión de las personas que la habitan, y no desde los planificadores urbanos y los predictivos”.