Cuando se inscribió para dar la PSU, Miranda Ricardi sentía algunas dudas sobre si estudiar Teatro o no. Pero a mitad de año, la joven tomó una decisión y optó por seguir el sueño que cultiva desde los 13 años: se convertirá en cantante.

Miranda está feliz. Cuenta a Publimetro que sus familiares lucen orgullosos sus puntajes en las redes sociales y que en noviembre ya se había matriculado en la Escuela Moderna de Música con el apoyo incondicional de su mamá. “Ella siempre me impulsó e inspiró a que fuera feliz. Ahora solo me falta postular a las becas del Estado”, cuenta.

824 puntos en Lenguaje, 700 en Historia y 641 puntos en Matemática son los puntajes que obtuvo esta joven egresada del Liceo Augusto D’halmar, establecimiento que se convirtió este año en el colegio municipal con el mejor promedio PSU (664,72), superando al Instituto Nacional.

La joven de 18 años dice que cuando vio sus puntajes se sintió orgullosa, pero solo hasta cierto punto. “Esta prueba no sé si mide capacidades. Yo creo que me fue bien porque me encanta leer y lo hago desde chica, entonces hice la prueba entretenida y relajada”, analiza.

La futura cantante estaba segura de lo que quería e incluso cuenta que se preparó para lo que le pudieran decir si le iba bien. “Todos me decían que entrara a la universidad y tuviera la música como pasatiempo, pero yo solo de pensar en trabajar en una oficina me angustiaba”, dice riendo. Su mamá, la sacó adelante siendo madre soltera y ahora trabaja de forma independiente. “Yo pienso que si ella pudo, yo también. Eso me da más seguridad aún”, agrega. 

Según cuenta, muchos de sus compañeros están disconformes con sus resultados, pues tienen altas expectativas propias y familiares. “Muchos dejan de lado lo que quieren hacer por lo que deben hacer, eligen ser ingenieros cuando quieren pintar”, explica, pero “es porque en los rankings salen carreras como música y canto como las peores pagadas, es el mismo sistema el que te desanima y te dice qué hacer para no ser pobre toda tu vida, pero al final solo depende de uno”.

"Muchas veces la música fue mi refugio. A mí me gustaría poder transmitirle eso a las personas, dejar mi huella en ellos con mi música”, agrega sobre su sueño. "Si hay ganas, va a costar, pero si te hace feliz se va a poder hacer”, finaliza.

PB/MC