El ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, junto al ministro de Agricultura, Carlos Furche,  dio a conocer el martes el informe nacional de las condiciones hídricas del país, en el que se incluye la situación de los principales embalses y la disponibilidad de agua para consumo humano y riego durante la temporada estival 2016-2017.

El documento revela una situación bastante favorable, especialmente para las regiones de Atacama y Coquimbo, donde la nieve acumulada alcanza valores en torno a sus promedios máximos anuales y los embalses acumulan volúmenes superiores a los de los últimos seis años.

Según detalló la autoridad, en ambas regiones algunos embalses superan incluso sus promedios históricos. En este sentido, el embalse Puclaro en la región de Coquimbo registra al mes de agosto de este año una acumulación de 148 millones de metros cúbicos, superando con creces los 26 mill/m3 del mismo periodo en 2015

Un resultado igual de auspicioso es el que registra el embalse La Paloma, también en la Región de Coquimbo, donde en la actualidad se acumulan 265 mill/m3, sobre los 45 mill/m3 del periodo anterior.

La positiva situación se repite también en la zona centro del país. En la Región Metropolitana, los niveles de agua acumulada en el Embalse El Yeso  llegan al doble de la temporada anterior, lo que permite asegurar el abastecimiento de agua potable a la población, similar a lo que ocurre en la Región de Valparaíso, por efectos como la favorable situación del embalse Los Aromos.

Sin embargo, la positiva situación contrasta con lo que ocurre en la zona sur, tanto de embalses como de acumulación de nieve. En este sector embalses como Colbún y Laja muestran niveles inferiores que el año precedente.

Por su parte, los embalses Laguna del Maule y Lago Laja, requieren según el informe  entre tres y cinco años de precipitaciones normales para recuperar sus niveles promedios de volumen.

Asimismo, en la zona comprendida entre las cuencas del Aconcagua y el Biobío, presentan un déficit importante de acumulación de nieve, registrándose en las cuencas del Maule y Ñuble las más bajas de los últimos 15 años.

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