El caso de Lizette, la menor de 11 años que falleció en el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread Galvarino), a cargo del Servicio nacional de Menores, conmocionó a todo el país. No solo, porque los motivos estuvieran asociados a un paro cardiorrespiratorio -que habría sido producto de un estrés postraumático que padecía al haber sido víctima de abuso sexual intrafamiliar- si no que también, porque su muerte abrió un debate sobre las condiciones en que los menores viven en los diferentes hogares a cargo del Sename, al plantearse la hipótesis de que la pequeña en realidad hubiera fallecido por una “carga extra de fármacos". (Teoría que fue descartada por la directoria Marcela Labraña en Publimetro).

A raíz de este caso trabajadores de los diferentes centros mostraron públicamente su preocupación por las condiciones en que no solo los menores de edad viven dentro de ellos, sino también por las largas jornadas laborales a las que son expuestas quiénes están a cargo de ellos. 

René Sáez, presidente de la Asociación Regional Metropolitana de Trabajadores y Trabajadoras de Sename (Armetrase), en conversación con Publimetro explicó que ellos -siendo una de las cuatro asociaciones de funcionarios del Sename y la única que opera de manera autónoma- llevan mucho tiempo denunciando las malas prácticas al interior de los distintos centros, y en específico a la directora nacional Marcela Labraña y la directoria regional María José Montero. “A raíz del triste fallecimiento de esta niña se ha dado una oportunidad de poder sacar a la palestra los problemas que existen al interior de la Región Metropolitana. Nosotros como trabajadores después de mucho tiempo denunciando las malas prácticas al interior del Sename, incluso fuimos despedidos siendo posteriormente reincorporados al demandar en tribunales laborales. Es por eso que hoy alzamos la voz con más fuerza”, aclara.

Denuncia que las malas condiciones afectan de manera transversal no solo a los Centros en el área de protección, como Cread Pudahuel y Galvarino o la Casa Nacional del Niño, si no que además a los centros privativos de libertad como los centros de internación provisoria (CID) y los centros de régimen cerrado (CRC) que responden a la Ley de Responsabilidad Adolescente Nº20.084 (2006). “En los centros los niños viven en condiciones de hacinamiento, lo cual se suma a la falta notoria de personal. Somos sometidos a una fátiga humana horroroza trabajando en turnos de 24 horas y descansando 12 horas. Según la Unicef, deben haber 8 niños por cada educador, pero aquí hay veces que en una población por casa de 30 jóvenes, en promedio hay 2 funcionarios a cargo, los cuales en muchas veces cumplen hasta 36 horas trabajando de corrido. En el Cread Pudahuel, tuvimos un caso donde una casa de niñas con 38 mujeres, tenía solo dos funcionarios, muy alejados de la norma. La falta de personal en términos generales es altísima, cuenta Sáez.

“En el caso de Galvarino, donde falleció la menor, habían 107 niños en un lugar con capacidad para 70. En Pudahuel que es similar, hay capacidad para 80 y hoy hay 120, así sumamos y sumamos”, dice el Presidente de Armetrase. Además, agrega que en general los niños están bien alimentados, cuentan con una nutricionista y una jefa de cocina, pero que sí se notan falencias en términos de salud e higiene. “Si tú entras las condiciones son deplorables, hay baños con filtraciones de agua, no están las condiciones de salubridad. Además muchas veces las camas por hacinamiento deben ser compartidas entre dos niños, en algunos lugares no hay lavandería que cubra las necesidades básicas de un niño como poder tener su ropa limpia. Eso es desprotección”, expone. (Fotos en nota)

Sáez cuenta que un problema no menor es la presencia de jóvenes que llegan de cumplir condenas en centros con área de privación de libertad, los cuales se acogen al quedar en libertad por ley de abandono, y los cuales llegan a parar a centros de protección por llevar condenas pendientes de cuando eran menores. “Esos jóvenes convierten los hogares en una escuela del delito, pues ellos al haber estado en centros como San Bernardo o Til Til, llegan con otra actitud y costumbres que el enseñan a chicos vulnerables y desprotegidos. Paradójicamente son estos centros de privación de libertad los que reciben más recursos, en vez de que sea invertidos en protección por prevención. Tienen un perfil distinto y estos chicos quedan expuestos incluso a abusos”, reflexiona el educador quien cuenta que hace solo unos meses hubo un caso en Pudahuel de abuso sexual entre los jóvenes del recinto. “Al venir con trastornos por ser abusados, tienen una conducta repetitiva, por lo que repiten o hacen lo que los líderes dicen. En este caso, los líderes naturales son quiénes vienen de esos Centros con reclusión de libertad”, agrega.

"Lamentablemente la Dirección Nacional y Regional nos ha cerrado las puertas, aunque tengamos demandas en contraloría por prácticas anti sindicales. Al ser autónomos y no tener linimentos políticos nos han cerrado muchas puertas, pero aún así buscamos siempre poder denunciar abiertamente y sin terror lo que pasa en el Servicio. Hoy nuestro deber es velar por los chicos, nosotros nos debemos a ellos, no estamos aquí por plata si no por vocación, hay un tema estructural en el servicio que debe cambiar urgentemente”, refuerza René.  

Para este miércoles, la Armetrase realizó la convocatoria "Sename ya no resiste más. Por un verdadero servicio de protección y reinserción, que responda a los intereses de los más precarizados y vulnerados de nuestra sociedad”, la cual llama a movilizarse desde el frontis de la Biblioteca Nacional a las 10:00 para marchar hasta la Dirección Nacional del Sename exigiendo la salida de Marcela Labraña.

La visión del Sename

En un día difícil para la institución, la Directora Nacional del Servicio Nacional de Menores, Marcela Labraña, responde a estas acusaciones en declaración con Publimetro diciendo que "no puede ser que un trabajador utilice el lamentable fallecimiento de una menor para causas que tienen que ver estrictamente con lo laboral. Aquí no hay que mezclar las cosas de los intereses laborales que pueden parecer legítimos del punto de vista del trabajador. Yo he estado conversando con la directora del centro, René no trabaja en el Cread Galvarino por lo que algunas de las cosas que él afirma también se basan en el desconocimiento y temas individuales”. 

"Nosotros hemos invertido cifras millonarias en mejorar las infraestructuras y las condiciones de centros que incluso no pertenecen al Sename, pero que tratan con menores. En el caso del Cread Galvarino que es un centro donde llegan niños de edades determinadas, en situaciones determinadas de protección, se invirtieron hasta la fecha $670.435.569, así como también en el Cread Pudahuel el año 2015 con una cifra de $251.254.344. Este funcionario jamás ha hecho llegar las quejas de infraestructura y condiciones higiénicas que él acusa por escrito, ni las ha denunciado. En este caso solo parece que usa la instancia para demandas laborales”, explica la Directora Nacional, quién además afirma que los centros, baños, lavanderías, entre otros se encuentran en perfectas condiciones. (Fotos del Sename adjuntas en la nota)

Así también la autoridad, aprovecha de desmentir los dichos y afirma que los niños se encuentran en las condiciones apropiadas para la protección que necesitan dadas sus condiciones, negando además que hayan jóvenes de centros de reclusión mayores de edad que lleguen a los centros Cread. “Eso es no saber de lo que se está hablando”, agrega.

Finalmente aprovechó de desmentir los “rumores” infundados por el propio René Sáez en declaración con Emol, diciendo que la menor fallecida en el centro Galvarino no murió de una sobredosis si no de una situación familiar que la dejó muy descompensada, provocándole un paro cardiorrespiratorio a pesar de que se intentó por todos los medios poder reanimarla.

PB/MC