Con una ceremonia en la sede del Congreso Nacional y una misa en la Catedral de Santiago seguían este jueves los homenajes al fallecido ex Presidente de Chile Patricio Aylwin, el primer mandatario de la post dictadura.

Los restos de Aylwin fueron homenajeados en ambas cámaras del Congreso en su sede en Santiago, para después ser trasladados hasta la Catedral de Santiago, en la plaza de armas de la cuidad, donde el cardenal Ricardo Ezzati presidió una misa fúnebre.

Allí cientos de personas hacían filas para despedir al exmandatario, que gobernó Chile entre 1990 y 1994, en el inicio de la pacífica transición a la democracia tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), marcada por un histórico pedido de perdón a las víctimas y la presencia del ex dictador en la comandancia en jefe del Ejército.

Abogado de profesión, Aylwin murió el martes en su casa en compañía de su familia, a los 97 años, por causas naturales.

En su honor, el gobierno de Michelle Bachelet decretó tres días de duelo oficial en el marco de un funeral de Estado que concluirá este viernes con su entierro en el Cementerio General al que varias personalidades políticas de la región han comprometido su presencia.

El miércoles, los restos de Aylwin recorrieron varias calles del centro de Santiago, recibiendo el homenaje de miles de personas, que lo recuerdan como quien encabezó la transición tras la dictadura de Pinochet, que dejó más de 3.200 víctimas, entre muertos y desaparecidos.

En medio de aplausos, banderas chilenas y pañuelos blancos, el carro fúnebre avanzó lento por las calles de Santiago, donde el viernes se le dará el último adiós a uno de los políticos más influyentes de la historia reciente de Chile.

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