El ex candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami criticó con fuerza a la clase política este jueves, tras asegurar que no hubo "aportes extranjeros" para el uso del jet privado que utilizó durante su campaña para llegar a La Moneda.

Esto luego que se revelara que ME-O usó durante un período de cuatro meses en 2013 un avión proporcionado por la empresa brasileña Constructora OAS, la cual es investigada por delitos de corrupción en donde también figura el otrora mandatario Lula da Silva.

En entrevista con   Radio Agricultura, el otrora presidenciable señaló que “me doy cuenta que la campaña presidencial partió, en una campaña que fue franciscana tres años después y lejos del período que había para denunciar o fiscalizar se reflota un tema que ya fue noticia en la prensa. Asumo (…) que se trata de desviar los debates importantes del país, de llevarme a mí que hoy en día lidero un proyecto sustantivo y competitivo a un terreno incómodo que ha sido duro, difícil”.

“Ese avión pertenece a una estrategia publicitaria, ese avión al igual que Michelle Bachelet, al igual que Salvador Allende, al igual que Ricardo Lagos fue utilizado en el caso nuestro no solo para recorrer Chile sino que fue la pieza publicitaria principal de nuestra campaña”, agregó.

Sobre el viaje a Brasil con ejecutivos de la constructora, manifestó que "no hay nada que esconder y no hay problema (...) En el contexto del 2013 no había forma de adivinar qué iba a pasar el 2016, yo viajé Sao Paulo a sacarme fotos con un gran fotógrafo y era la opción más barata, fui a Sao Paulo a sacarme una foto".

“¿Quién lo pagó? Nosotros, efectivamente en esa campaña franciscana que gastó 10 veces menos que Michelle Bachelet o Evelyn Matthei, efectivamente ese avión lo pagamos nosotros”, afirmó Enríquez-Ominami.

De igual manera, remarcó que “no hay aportes extranjeros (…) Si se esta tratando de insinuar que existe un pago de favores no es posible porque no soy funcionario público”.

Sobre la denuncia que indicaba que ME-O instruyó a su comando a que no se revelara que la patente de la nave era extranjera, señaló que “eso es una fuente en OFF que la desmiento, no hay como en esto hacerse cargo de rumores (…) Tanto es así que aterrizamos en todas las lozas de Chile, había prensa y es imposible esconder un avión en Chile”.

El ex candidato precisó además que no conoce la identidad del dueño del jet. “Al igual que Michelle Bachelet, al igual que Sebastián Piñera hice lo que hace un candidato, no soy el negociador de los proveedores (…) No tengo acceso a esa información por una sencilla razón (…) recorrí Chile sin parar, por qué se supone que Michelle Bachelet no sabe los detalles de su campaña, por qué se supone que Sebastián Piñera no lo sabe y se supondría que yo lo tendría que saber”, añadió.

“Cuando uno hace campaña no pregunta quien es el dueño del restaurant, no pregunta quien es el dueño del auto, hace lo imposible para recorrer Chile a la velocidad del rayo en tres meses, que levante la mano el candidato presidencial que no se haya subido a un jet”, expresó.

Por últimó, Enríquez-Ominami informó que la factura de la nave fue de $370 millones y que fue su mayor gasto, aunque puntualizó que puede que exista una desproljidad al respecto.

"Me interpela la clase política quiero decirle al señor Pizarro, que el señor Tarud y que el señor que tiene la mitad de su gabinete estacionado en Fiscalía no pertenecen a una democracia, pertenecen a una mafia ocracia porque tener el descaro de transformar esto en un caso único cuando la misma Evelyn Matthei tiene un avión no declarado (…) Cualquiera que revise las cuentas mías o de otras candidatos se van a encontrar con sapos y culebras porque son un gran desorden”, culminó.

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