"Si escuchamos un balazo, todos paramos la oreja". De esa manera describió Marina Cáceres la reacción de su familia y sus vecinos ante cualquier indicio de un posible asalto en la zona donde vive, situada en El Noviciado, un área semirrural ubicada en la comuna de Pudahuel, al norponiente de la capital.

Ella y otras habitantes de ese sector, cansadas de sufrir asaltos, decidieron desalentar a posibles asaltantes armas en mano. Conocidas como las "pistoleras de Noviciado" -mote que les desagrada-, contaron parte de su experiencia en la última edición de la temporada del programa "Informe Especial" de TVN.

Al tiempo que limpia cuidadosamente una poderosa escopeta, Cáceres dijo que está dispuesta a utilizar el arma, que tiene debidamente inscrita, si es necesario."No me da miedo", aseguró.

La misma resolución mostró Catalina Peña, dueña de casa, quien sufrió dos violentos atracos en su residencia antes de adoptar la determinación de defenderse por sí misma.

"Los ladrones nos pillaron en la entrada de la casa y le pusieron un arma en la cabeza a mi hija, una chiquitita de cinco años, y a mi hijo de diez", relató. "Y hasta ahora nada: la justicia está esperando".

Peña ahora posee una escopeta de repetición con la que está dispuesta a enfrentar una nueva intentona de los delincuentes, si se presentan en su hogar. "Tengo un arma para protegerme. Sé que es peligroso y que al final te puedes ir detenido tú, y no el delincuente, si le haces algo, pero ahora no tienes opción, porque si a los delincuentes los detienen, al otro día están sueltos", explicó.

"Si los delincuentes no tienen compasión y le disparan a uno de mis hijos, ¿qué voy a hacer? Me voy a arrepentir el resto de mi vida al pensar que tenía la opción de disparar yo primero", añadió.

Durante la realización del programa, el grupo de mujeres concurrió a un polígono de tiro de Santiago con el fin de recibir preparación básica en el uso de armas de fuego.

En la misma emisión, Carabineros -a través del testimonio de un oficial- reiteró el llamado a la ciudadanía a no armarse y a evitar enfrentar a los antisociales. También insistió en la recomendación a los civiles de entregar a las autoridades las armas que posean, con el fin de evitar que dichos implementos terminen finalmente en manos de los delincuentes.

En lo que va de 2015, la policía uniformada ha recibido más de 5.800 armas entregadas por particulares, según datos del ministerio del Interior. La cifra implica un incremento de 200% con respecto al año precedente, de acuerdo a antecedentes de esa cartera.

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