El viudo e imputado como autor intelectual de la muerte de Viviana Haeger, Jaime Anguita, declaró el pasado martes por primera vez ante el fiscal que lleva la investigación, Naín Lamas, luego de escudarse anteriormente en su derecho a guardar silencio. En su comparecencia, reiteró su inocencia y aseguró que la mujer se quitó la vida.

“De todas las versiones que se han dado, y antecedentes que he podido revisar, tengo la convicción de que Viviana se quitó la vida porque estaba en una situación angustiosa. Lo anterior considerando que el día sábado 26 de junio, cuando veníamos a Puerto Montt, al pasar por la Coca Cola, Viviana me comentó que (un ex jefe suyo) estaba dedicado a la compraventa de autos, que no le había ido mal, pero que quería retirarse, porque estaba rodeado de puros mafiosos”, sostuvo en palabras dadas a conocer por La Tercera.

“Esto yo lo asocio a los sujetos que yo vi fuera de la parcelación, el día 29 de junio, el insomnio de Viviana, a la forma inusual que retó a Vivian la noche anterior, lo que me lleva a concluir que había algo más grave, ella estaba al tanto que mi vida estaba en riesgo, que alguien me quería sacar de su vida, y no aguantó más y se quitó la vida”, agregó.

De igual manera, remarcó que “esta convicción me la formé una vez conocidos los antecedentes incorporados a la carpeta, que señalan depresión, la existencia de una tercera persona (en la relación)”.

Sobre el hallazgo del cadáver de su esposa en el entretecho de su casa, señaló que “cuando encontré el cuerpo de Viviana, en ningún momento me acerqué ni lo manipulé”.

Respecto a los días previos a la desaparición de la mujer, la cual 42 días entre junio y agosto del 2010, relató que “recuerdo que el 28 en la noche yo me acosté como a las 22.00 y Viviana se sentó en el borde de la cama y me dijo: ‘Hasta un abracito cuesta darnos’. Y yo le dije: ‘No, a mí no me cuesta, sólo tengo sueño’. Luego sentí que ella se levantó de la cama y eso es todo lo que recuerdo de esa noche. No noté nada extraño en Viviana, salvo que al momento de hablarme tenía la respiración un poco más agitada de lo normal”.

Al día siguiente, “me subí al auto a calentarlo (…) y al ir saliendo, ya en el auto vi, a Viviana en la puerta que da de la cocina al estacionamiento, esa fue la última vez que la vi con vida”.

Además, puntualizó que "al momento de salir del loteo, esa mañana vi tres autos estacionados afuera, y como a seis u ocho sujetos, quienes al salir me dieron la espalda, poniéndose en círculo (…) ocurrió cuando yo llevaba a las niñas al colegio”.

Por último, indicó que recibió una llamada telefónica dicha mañana en su trabajo en una sucursal bancaria. “Una voz masculina, en voz alta o gritos, dice: ‘Si quieres volver a ver a tu mujer con vida…’, momento en que corté, pensando que era un intento de estafa”. Nnunca intenté llamar a Viviana el día en que ella desapareció. Primero, porque pensé que era una estafa”, apuntó.

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