Según una investigación realizada por el Centro de Estudios de Primera Infancia (CEPI) en un 65% debería crecer la inversión en educación inicial por sobre el gasto público actua.

El trabajo llamado “Costos de proveer educación parvularia de calidad para todos” tuvo como objetivo establecer un modelo de calidad que se acerque a estándares internacionales de eficacia comprobada por la OCDE, pero que a su vez sea coherente con la realidad nacional.


“En la actualidad, el Estado chileno invierte cerca de $322 mil millones en los niños de cero a cuatro años que asisten a la educación parvularia. Nosotros proponemos que para acercarse a un estándar de calidad en todos los establecimientos y niveles, ese monto debería crecer en casi $211 mil millones”, dijo la coordinadora del estudio, Francesca Faverio.


La evidencia ha demostrado que la inversión en educación preescolar otorga un mayor retorno económico que la inversión en niveles superiores, siempre que se cumpla con estándares mínimos de calidad, aseguraron desde el centro de estudios.


“Considerando lo anterior y al comparar estas cifras, claramente menores, con otras reformas que actualmente se discuten en el país, resulta razonable plantear que un cambio de este tipo es posible en Chile”, expresó la coordinadora.


En el caso de los gastos por mes la investigación plantea aumentar en $ 119.494 el aporte por cada niño que asiste a sala cuna y en $59.778 mil para quienes cursan niveles medios.


“Creemos que dentro de la discusión que se da hoy en el país no se trata de un costo inalcanzable ni fuera de contexto. Además, al mejorar significativamente la dimensión estructural de la calidad, existen más posibilidades de que el resultado de la inversión sea más positivo en el corto y largo plazo, tanto a nivel individual como social”, afirmó la investigadora.


Entre los cambios para mejorar la calidad estructural en la educación el estudio de CEPI propone elevar la inversión en recursos humanos, infraestructura y materiales didácticos.


“Se considera contar con al menos una educadora de párvulos por sala, además del personal técnico, y disminuir el número de niños totales por grupo”, planteó Faverio.