Si es que las condiciones meteorológicas lo permiten, a partir del 22 de agosto zarpará hacia el Golfo de Corcovado en la Región de Aysén un grupo de expertos con el objetivo de obtener respuestas sobre la mortandad de especies marinas que ha afectado la zona, principalmente tras el último hallazgo de 124 delfines calderón de aleta larga o calderón negro (Globicephala melas) encontrados en la Reserva Nacional Las Guaitecas

“Queremos hacer un estudio acabado, tanto de los ejemplares como del sector, con nuevas muestras, necropsia, contaminantes que se puedan encontrar en la zona, ver la presencia de toxinas marinas y algunos otros estudios de científicos que nos van a acompañar”, señaló a Publimetro Víctor Agurto, médico veterinario del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca).

El servicio se trasladará hasta la zona junto a la Armada, y al grupo se unirán expertos de la Fundación Meri, a cargo del análisis de contaminantes y metales, la Universidad Santo Tomás, para indagar la presencia de toxinas marinas, y especialistas del Consejo de Monumentos Nacionales, quienes realizarán un estudio taxonómico -clasificación biológica- para identificar cómo fue el desplazamiento de los ejemplares hasta el lugar del hallazgo. A ellos se agrega personal de la Policía de Investigaciones (PDI) y de Médicos Veterinarios Especialistas en Fauna Silvestre (Amevefas).

Esta será la segunda visita al lugar. En la oportunidad se analizaron la totalidad de cetáceos y estos “externamente no presentaban evidencia de acción antrópica -del hombre-”, aseguró Agurto. Sin embargo, los estudios no fueron concluyentes.

Al respecto se manejan varias hipótesis, aunque se enfatiza en que sería muy temprano para precisarlo. Aun así, se advierte que este tipo de fenómenos en delfines “no son poco comunes alrededor del mundo”.

Esta especie es reconocida a nivel mundial por protagonizar frecuentes varamientos y la geografía de la Patagonia chilena podría “afectar la ecolocalización de ellos y al estar cazando algún cardumen de peces se acercan mucho a la orilla y pierden la orientación varando en la playa”, indicó el veterinario. Lo cual intentará ser comprobado con estudios de oído medio que verifiquen posibles problemas de identificación.

Otra opción apunta a unan posible intoxicación de los ejemplares. Hay investigaciones que han demostrado que estas muertes están asociadas a contaminación orgánica o por metales trazos como el mercurio.

Según Gustavo Chian, biólogo marino y director científico de Fundación Meri, las toxinas podrían provenir “de zonas locales como de transporte global”, las cuales llegan hasta la Patagonia “debido al frío y la presión que arrastra lo que está en el aire, incluso a veces tiene que ver con las corrientes marinas”.

En el Laboratorio de Ecología Molecular de la Universidad de Chile se trabaja en confirmar la especie, el sexage y el parentesco de los individuos, tras obtener las muestras durante el primer viaje. Esto último, aunque llamativo, se explica en la fuerte estructura social que poseen los delfines y que podrían determinar si las especies muertas corresponden o no a familias, explicó a Publimetro María José Pérez, bióloga marino y doctora en ecología de la casa de estudio. Esto, más que ayudar en encontrar las causas, permitirá registrar con exactitud lo sucedido y entregar antecedentes certeros ante posibles episodios futuros.


Muerte de ballenas

La muerte de los delfines no es el único caso que preocupa a los científicos. En 2015, 337 ballenas sei (Balaenoptera borealis) fueron encontradas sin vida en la costas del Golfo de Penas, en la zona sur de la Región de Aysén.  

Sobre aquel hecho, Agurto asume que dado el estado de descomposición en que fueron advertidos los ejemplares, no se pudieron hacer todos los estudios necesarios. De igual forma, la hipótesis más cercana presume una intoxicación debido a que se encontraron organismos tóxicos en los contenidos gastrointestinales de las ballenas.  

Ante cuestionamientos por la tardanza para lograr resultados, el veterinario aseguró que “hemos estado muy preocupados de este tema y tanto en el caso de las ballenas sei como en los delfines hemos estudiado muy rigurosamente con otros organismos y científicos de nuestro país”.

PUB/SVM