Como una oportunidad para que las familias estén más informadas y los niños escojan alimentos más sanos, calificó la doctora Nelly Baeza, salubrista y coordinadora del Programa de Salud Pública de la Universidad Central, la nueva Ley de Etiquetado de Alimentos que esta semana comenzó a operar.

Aunque en Chile desde hace 10 años el etiquetado contiene información nutricional de calorías y nutrientes por porción en todos los alimentos, ésta no ha tenido mayor impacto en los cambios de hábitos de la población, principalmente porque no son fáciles de leer.

“Este nuevo etiquetado de discos, en forma gráfica, nos avisa que los alimentos son altos en grasas, altos en azúcares, altos en sodio, altos en calorías por cada 100 gr o 100 ml del producto; de esta forma las personas podrán elegir los alimentos libres de estos discos o los que tengan menos cantidad de éstos”, indicó Baeza.

La normativa, además, cambió la provisión de alimentos envasados en los kioskos de los establecimientos educacionales, donde quedó prohibido expender alimentos que tengan discos negros.

Según la coordinadora del Programa de Salud Pública de la Universidad Central, lo que se espera es incidir en los niños y que ellos aprendan a comer más sano y, a su vez, que la industria alimentaria produzca alimentos más saludables.

“Esto porque la obesidad es una enfermedad que produce diabetes, hipertensión, hipercolesterolemía y es un gran factor de riesgo en muertes prematuras”, afirmó la facultativa.

En lo inmediato, a juicio de la doctora Baeza, lo ideal es consumir productos sin sellos negros o, en su defecto, con la menor cantidad de ellos, y que la frecuencia no sea diaria, sino que esporádica e inusual y se espera, además, que pronto comience a haber en el mercado productos sin aditivos, con menos sal y calorías que cumplan con lo recomendable como consumo máximo.

Con todo, el llamado es a consumir alimentos frescos y preparados en la casa y no prefabricados, promoviendo frutas, verduras y comidas frescas.

“Esta es una apuesta país a largo plazo. Está comprobado que contra la obesidad se obtienen más resultados con políticas públicas que con terapias individuales. Y, por otro lado, los primeros cinco años de vida y los hábitos familiares son primordiales”, finalizó Baeza.


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