Tras nueve meses de las transferencias en el pago de los montos de la gratuidad universitaria para los 30 planteles de educación superior, se conoció un informe con el déficit que se generó en 15 de estas instituciones con $18.224 millones, según datos del Ministerio de Educación, situación que ha generado diferentes reacciones de parte de los rectores de las universidades que se han visto afectadas. 

De parte de los expertos advierten que esta situación no tan sólo traerá consecuencias para las instituciones, sino que puede generar decisiones para las otras universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, y crecerán las pérdidas a medida que vayan ingresando más estudiantes. 

“Ese déficit va a aumentar si se mantiene el mismo diseño, no es prudente continuar su tramitación si eso no se utiliza adecuadamente. Esto es una señal de advertencia para las universidades, tanto para las que ya están y revisan su permanencia, como para las que no se han incorporado y analizan con precaución los riesgos institucionales”, señala el director de la Fundación Acción Educar, Raúl Figueroa. 

La visión del director de la fundación que sacó a la luz el déficit en gratuidad, es similar a la que tiene el director de Magíster de Política Educativa UDD, Mauricio Bravo, quien va más allá al plantear que si las universidades que son parte de la gratuidad desean salir del beneficio, perderían la credibilidad de sus futuros alumnos. 

“En el ambiente universitario existe temor de que la gratuidad no va a permitir financiar altos niveles de calidad según la diversidad de proyectos educativos que existen. Varias universidades están pensando bien si ingresar o no, y las que ya lo hicieron evalúan salirse del sistema, aunque es poco probable porque podría ser una mala señal para sus alumnos”, sostiene Mauricio Bravo. 

Desde Educación 2020 afirman que se necesita tener una discusión más profunda en torno al financiamiento para la educación superior, para evitar que sucedan procesos tan rápidos como el que provocó este déficit en la gratuidad. 

“Con el apuro de la discusión del año pasado, se pasó por alto estos déficit, pero no es algo que pueda ser sostenible en uno o dos años más, en definitiva es algo que se tiene que corregir porque las universidades no van a aceptar que esto se mantenga más tiempo, y es importante entender que tenemos que iniciar una discusión a largo plazo”, declara Mathías Gómez, investigador de política educativa de Educación 2020.

Riesgo a la calidad universitaria

La deuda millonaria en los planteles educativos trae costos en la gestión administrativa, pero en el aspecto central y que es trascendental para los alumnos es la calidad, lo que también se ve mermado según sugiere el director del Magíster de Políticas Educativas UDD, quien desliza la idea de un círculo vicioso entre la calidad y a demanda. 

“El riesgo es que la calidad vaya bajando, hay instituciones que están apostando por invertir cada vez más en investigación, transformándose en instituciones más complejas y, junto con ello, responder a los mayores estándares de calidad que se exigen para obtener la acreditación institucional. Con un presupuesto incierto se deben tomar decisiones y uno puede ser sacrificar investigación”, añade Bravo.