El triunfo electoral que convertirá a Donald Trump en el 45º presidente de Estados Unidos, se une a una seguidilla de hechos socio-políticos no anticipados en muchos casos. La aprobación del Brexit en Gran Bretaña y el rechazo al acuerdo de paz con las Farc en Colombia, comparten esta particularidad. A ellos se sumaría el descontento ciudadano manifestado en movimientos sociales como el estudiantil en Chile, o los indignados de España, los cuales serían el reflejo, según expertos, de un malestar con la clase política en general, que en la actualidad trasciende las fronteras. 

Para la especialista en asuntos internacionales de la Universidad de Chile, Paz Milet, hay una serie de hechos que reflejan este escenario: "La falta de participación electoral y el desgaste de los partidos como canalizadores de opinión pública, demuestran un quiebre que ha movilizado a la sociedad a apostar por opciones alternativas”, explicó. 

Según Milet, esta presunta crisis que se fortalece con el triunfo de Trump, dada la influencia de este país, comenzaría en EE.UU. “al momento en que George W. Bush vence a Al Gore (2000) por un margen muy estrecho, elección definida por una intervención de la Corte Suprema, en su momento de mayoría republicana”. Dicha situación, advirtió, habría sido potenciada por factores posteriores como “la crisis económica que afectó a los menos capacitados, quienes sienten que se han ampliado las diferencias entre los sectores de la sociedad”.

Con relación a los posibles miedos que podrían surgir a partir de las violentas palabras de Trump en su campaña, el historiador, Gabriel Salazar, quita dramatismo a estas y asegura que es poco probable el riesgo de “una explosión irracional de la humanidad como fue, por ejemplo, la primera y segunda guerra mundial”. “Los políticos que son un poco temperamentales, como Trump, se van a amoldar al cargo y se van a poner relativamente conciliadores, legalistas, prudentes, y van a defraudar a los fanáticos que votaron por él”, dado que, de acuerdo enfatiza, “si hace las locuras que prometió va a haber una explosión social interna en Estados Unidos, como ya se manifestó inmediatamente salió electo”. 

Salazar cree que la definición de este martes ejemplifica “una crisis histórico-estructural del sistema democrático vigente”. “El modelo está sobrepasado porque la relación con los políticos se ha deteriorado profundamente, y eso explica el voto errante que está dominando al electorado”. Y agregó: “La clase política no logra interpretar los procesos profundos que afectan a la sociedad de hoy, y a partir de eso hacen cualquier oferta”.

Un fenómeno que para el director del Centro de Estudios Plural, Robert Funk, es responsabilidad de las clases políticas que no han “querido responder a las demandas ciudadanas”. Y aterriza el tema en Chile: "Uno ve que pese a las protestas de los últimos años, la clase política modifica el sistema con la calculadora en la mano para asegurar que les siga yendo bien. Eso precisamente profundiza esta sensación de falta de representación". 

 

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