“Tener un hijo enfermo es lo más terrible que le puede pasar a una familia. Y, por falta de recursos, tenemos que hospitalizarlos en casa, siempre a merced de las Isapres”, cuenta Camila Contreras, presidenta de la Corporación de Padres e Hijos con Hospitalización Domiciliaria.

Contreras explica que es tan injusto el sistema que cada año las familias para poder optar a algún beneficio deben endeudarse pagando la prima del seguro que, en muchos casos, supera los 2 millones de pesos anuales. "Imagínate lo que es eso para cualquier familia. Muchos se endeudan, hacen bingos, rifas, porque ninguna familia puede costear tal seguro. En verdad, necesitamos apoyo de la autoridad", aseguró.

Esta semana las familias acudirán hasta la Superintendencia de Salud a entregar un petitorio a fin de que la autoridad, entre otras medidas, revise el marco regulatorio en la modalidad de Hospitalización Domiciliaria para pacientes crónicos.

“En el fondo estamos pidiendo que se modifique la Circular N° 7 de la Superintendencia de Salud, además de tener la opción de elección entre dos o más prestadores por parte del paciente y que, cuando se realice un cambio de prestador, se obligue a ambas partes a la coordinación y transferencia con información clínica al día”, explicó Camila Contreras.

Apoyo sicológico

Además, la Corporación solicitará que las familias cuenten con poyo psicológico al paciente, padres y cuidadores ante el diagnóstico o u pronóstico, que las Isapres cumplan con la obligación de informar y asesorar adecuadamente a sus clientes sobre la aplicación y beneficios de la Cobertura Adicional para Enfermedades Catastróficas (CAEC) y las Garantías Especiales de Salud (GES), y otorgar las facilidades para que se pueda encontrar un diagnóstico y que no esté cerrado solamente a los prestadores preferenciales de la Isapre, pudiendo solicitarse una derivación o interconsulta a especialista competente en otros centros, incluso fuera del país.

"Todos los niños con Hospitalización Domiciliaria, requieren de la Cobertura Adicional para Enfermedades Catastróficas (CAEC), porque los costos millonarios no permiten a una familia costearlo. De hecho, ya vimos el caso del pequeño León, cuya deuda era imposible para cualquier familia de poder pagarla”.