Hace unas semanas, un grupo de parlamentarios pidió urgencia al proyecto de ley que rotularía nutricionalmente las bebidas alcohólicas, lo cual ayudaría a informar a la gente sobre las calorías asociadas a cada una de ellas, tal como ocurre con otros alimentos. 

Estos datos serían relevantes, en especial en Fiestas Patrias, cuando las bebidas alcohólicas y gaseosas tienen un rol central en los festejos, y juegan un papel clave en el aporte calórico adicional que consumimos en estas fechas. 

Por lo mismo, la docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Stefanie Chalmers, está de acuerdo con que se tome esta medida. 

“La información siempre es un buen aporte, porque permite un llamado a la conciencia respecto a uno de los grandes problemas al momento de bajar de peso, que es no considerar el gran aporte calórico del alcohol y el aporte añadido con los alimentos que usualmente acompañan al alcohol. Porque en algunos casos, sobre todo en los grupos etarios más jóvenes o desinformados, llega a darse que el alimento sea el acompañante del alcohol, que toma el lugar central”, señala. 

Aunque todavía no existan los rombos negros para los alcoholes, su aporte de calorías es claro. La nutricionista indica que el tradicional terremoto encabeza sin dudas la lista de las bebidas alcohólicas más calóricas, seguido por los destilados de 40°, como el whisky y el tequila, luego el combinado de ron con bebida energética y el pisco sour. En tanto, dentro de los tragos que menos engordan están la champaña, la cerveza sin alcohol y el vino tinto. 

Tomando en cuenta estos antecedentes, la docente recomienda moderar el consumo de alcohol y de bebidas azucaradas. 

“Considerando exclusivamente el aporte calórico del alcohol en estas fechas, se estima que éste ofrecería una ingesta adicional aproximada de 1.000 a 4.000 calorías al día o más. Una cantidad tal, que podría incrementar el peso corporal hasta en unos 600 gramos por día, lo que se podría condicionar un aumento de peso de casi 2 kilos o más sólo por el consumo de alcohol en los días 17, 18 y 19 de septiembre”, advierte. 

Para quienes de todas formas celebrarán con una copa, la especialista recomienda: “Hidratarse constantemente; no consumir alcoholes con sed ni con hambre, ya que esto estimula una mayor ingesta y una menor tolerancia al consumo de alcohol; y consumir lo menos posible, alternando con otros bebestibles no alcohólicos”. 

Adicionalmente, para los que gustan de los combinados con bebidas, sugiere preferir las bebidas gaseosas sin azúcar, y para los amantes de la cerveza, tomarla como michelada. 

“Es decir, con mucho limón y si se puede, con picante para no tener que agregar tanta sal. Así el volumen de ingesta alcohólico va a tener un menor aporte de etanol y va a contener vitamina C, que puede limitar algunos de los daños derivados del consumo de etanol”, apunta Stefanie Chalmers. 

Respecto a la cerveza sin alcohol, aclara que ésta igual aporta calorías, pero mucho menos. “Las calorías de la cerveza sin alcohol sólo son las ofrecidas por la cebada. No obstante, se recomienda que las personas con enfermedad celíaca se abstengan de consumirla para evitar malestares digestivos”, concluye la especialista en nutrición de la Universidad del Pacífico. 

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