Un grupo de gendarmes se tomó este martes en la mañana la cárcel de Talca, como una manera de presionar al gobierno para mejorar sus condiciones salariales y de trabajo.

Otras medidas anunciadas son un paro indefinido en la ex Penitenciaría de Santiago, mientras que un dirigente se sumó a la huelga de hambre que se realiza en el mismo recinto carcelario.

En declaraciones a radio Bío Bío, el dirigente Pablo Jaque dijo que todas estas medidas se adoptaron para radicalizar su postura frente al Gobierno, luego de dos años de negociaciones sin llegar a acuerdo.

Sus principales demandas son mejorar la carrera funcionaria mediante la agilización de los procesos de ascenso dentro de la institución.

Los dirigentes critican que los gendarmes deban tener una antigüedad de 15 años en la institución antes de ascender a cabo segundo, lo que estiman como excesivo para avanzar en su carrera.

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