Hace mucho tiempo que estudiantes, profesores y expertos vienen reclamando una reforma de verdad para las Universidades, Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales. Y cuando decimos mucho tiempo, hablamos desde los 80, cuando se decidió instalar a la fuerza las bases del sistema actual.

Desde el movimiento estudiantil del 2011 las demandas por un cambio tomaron más fuerza, y un gobierno las tomó como banderas para ganar la elección y llegar a La Moneda. Este domingo la Presidenta anunció en cadena nacional, la reforma de la Educación Superior… Pero, a partir de los anuncios ¿se cumple con la Educación Pública, Gratuita y de Calidad que levantamos los estudiantes y luego prometió este gobierno? Vamos por parte.

¿Educación Pública?

Lo que el gobierno ha mostrado se queda muy corto en recuperar la educación pública como columna vertebral de la educación chilena. Hoy son la mayoría de los egresados de cuarto medio los que quisieran ir a instituciones estatales, pero muy pocos lo logran. ¿Cómo es posible esa contradicción? Porque por años han desfinanciado la educación pública, la que no puede crecer, mientras al mismo tiempo un grupo comercial como Laureate abre y abre carreras indiscriminadamente. Lo mínimo es que una reforma de verdad cambie esta situación, y haga crecer la matrícula pública para que sea, de verdad, la columna vertebral del sistema.

¿Gratuita?

Nosotros creemos que la educación debe ser gratuita, es decir, que no puede ser una condena para las familias que un hijo vaya a la universidad. Para eso tenemos que financiarla entre todos, acabando con el endeudamiento mediante un sistema gratuito y a la vez solidario. Pero no hay que equivocarse, no podemos entregar recursos públicos a cualquier institución, sólo a las que entreguen educación de calidad y que cumplan un rol público.

Acá la reforma propuesta otra vez se queda corta. Si el programa de gobierno de la Nueva Mayoría comprometía llegar al 70% de gratuidad al final del gobierno y el 100% en seis años, ahora lo amarran a un eventual crecimiento de la recaudación de impuestos de un tamaño récord, para la que no hay propuesta ni plazo. O sea, si los ingresos en tu hogar son mayores que 250 mil pesos por persona, la propuesta mantiene la deuda para financiar tus estudios.

Y lo más importante ¿de Calidad?

Para que exista educación de calidad tiene que haber un cambio en la lógica del sistema de financiamiento, lo que no hay hasta el momento. Si vamos a financiar entre todos la educación, no podemos simplemente entregar “cheques” y que mágicamente el mercado y la competencia regulen la cantidad de carreras y su calidad. Para terminar con esa lógica, es hora de que el Estado tenga trato con las instituciones a través de nuevas formas de financiamiento, para exigirles que sean mejores, que tengan mecanismos adecuados de gestión y que se favorezcan los espacios de colaboración entre ellas.

Como ven, el desafío es grande. No basta con presentar una propuesta de reforma con titulares solo para decir “cumplido”. Tenemos la oportunidad histórica de hacer un sistema de educación superior que funcione para Chile y sus familias, y tenemos que aprovecharla. No es por nosotros, es por los que vienen.

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