Siete fueron las vacunas obligatorias que se debían entregar de forma gratuita en el país a diferentes grupos de pacientes. Sin embargo, ninguna de ellas pudo entregar un porcentaje de inmunización óptimo para evitar que la población se contagie, cuestión que deja abierta la posibilidad que las personas termine adquiriendo virus que ya se creían erradicados en el país. 

Este análisis se conoció tras un balance realizado por los encargados del Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI) en diciembre recién pasado. Según informa El Mercurio, las conclusiones a las que llegaron es que ninguna vacuna pudo asegurar una inmunidad del 90% de la población, que es la cifra a nivel internacional se considera el óptimo para evitar los contagios.

Las vacunas que se analizaron son la de tuberculosos entregada a los recién nacidos; la de hepatitis B, difteria, tétanos, tos convulsiva, hemofilia influenza B, aplicada a los niños de 18 meses; la de la poliomelitis, aplicada a la misma edad; y la del sarampión, rubeola y paperas, que se entrega a los niños de 1 año.

También se analizó la de enfermedades por meningococo, aplicada a los 12 niños de meses; la de enfermedades por neumococo, suministrada a la misma edad; y también la de enfermedades por neumococo, pero inyectada a las personas de 65 años. 

Según el informe, durante 2015 no se pudo vacunar a ninguno de esos grupos en un índice superior al 90%. En ese sentido, es en las regiones del norte donde se presentan los menores porcentajes de cobertura. 

Por otra parte, el sector más crítico a nivel del país es el de las personas de la tercera edad, pues solo se pudo inmunizar a un 15,3% de la población. 

“Las cifras a diciembre son preliminares. El balance final va a estar en marzo y ahí esperamos tener porcentajes más altos”, dijo al medio el jefe del PNI, Fernando Muñoz. 

El especialista explica que el principal problema está en que se han ido sumando más vacunas al calendario de inmunizaciones y a causa de ello “se ha ido complicando el llegar a más del 90% de la población”. 

Pero la situación se vuelve compleja si es que se considera que a causa de esta situación se corre un peligro inminente. 

“El principal riesgo es que vuelvan enfermedades que se habían erradicado. Está pasando en el mundo, que se ve casos de sarampión, coqueluche o rubéola, porque las barreras de protección están cayendo y con cada vez más chilenos viajando al extranjero, el riesgo es mayor”, asegura la presidenta de la Sociedad Chilena de Infectología, Jeannette Dabanch. 

Cabe mencionar que, en promedio, cada año en Chile se aplican 4,7 millones de dosis de vacunas y para este 20116 ya se comprometieron $38.808 millones para garantizar las inmunizaciones. 

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