La Policía española registró la pasada semana cinco intentos de estafa mediante la simulación de un falso secuestro exprés, a través de llamadas realizadas desde Santiago de Chile, en las que se pedían el pago de un rescate para liberar a un familiar que había sido raptado.

Según informó la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha), región donde se detectaron los intentos de estafa, los presuntos delincuentes pedían entre 10.000 y 20.000 euros (entre 11.300 y 22.600 dólares).

Todos los intentos de fraude siguieron el mismo patrón que los detectados hace más de un año, cuando la Policía española localizó a los miembros de una trama en Santiago de Chile, en una operación realizada en colaboración con las autoridades chilenas.

La fuente recordó que en realidad no se trata de secuestros reales, sino de una modalidad de estafa telefónica en la que se busca generar una situación de bloqueo y angustia en el interlocutor, haciéndole creer que un familiar cercano ha sido raptado y que será torturado si no paga de forma inmediata un rescate.

Los delincuentes pretenden que se les realice el pago sea rápido y mediante giros monetarios a través de locutorios.

Sin embargo, en ninguno de esos cinco casos detectados se llegó a consumar el pago, precisó la fuente.

Los investigadores han determinado que cuando una llamada les produce resultados positivos, los delincuentes continúan telefoneando a los números sucesivos, lo que explica que numerosas víctimas se concentren en los mismos barrios o localidades.

PUB/CM