¿Cuál es su principal crítica al libro sobre sexualidad adolescente desarrollado por la Municipalidad de Santiago?

Más que una crítica al libro en particular, tengo una crítica a la filosofía que está de fondo: por medio del Estado, de la Municipalidad, de las organizaciones sociales financiadas por el Estado, se está buscando intervenir la sociedad y reemplazar a los padres. Con este libro se fomenta la cultura de la sexualidad y se promueve la liberalización.

Mi planteamiento es a la inversa. Somos los padres, los apoderados, los abuelos que se encargan de sus nietos, la mujer jefa de hogar que saca adelante su familia; los encargados de imprimir en nuestros niños y adolescentes los valores, el carácter, y la autonomía para desenvolverse en la vida. Son los principales responsables y los más interesados en hacerlo.

Cuando el Estado u organismos en su representación tratan de reemplazar eso, le hacen un daño tremendo a la sociedad y esa es la visión que tiene la izquierda, de buscar homogeneizar la sociedad a la fuerza.

¿Cuál de los contenidos fue el que más ruido le generó? ¿Por qué?

El libro completo tiene un sentido errado de cómo se debe abordar la afectividad y la sexualidad. 
Es una visión cosificadora de la persona. Se muestra el sexo como algo exclusivamente físico, deshumanizador. No se habla del respeto del otro como persona, de la cual no hay que sacar provecho.  No se enseña sobre el amor, que es entrega completa y definitiva a otro, en cuerpo y alma. El juego de la izquierda es entrar en el detalle y polemizar para avanzar. Todos los contenidos me generan ruido, no porque le tenga miedo al sexo o porque sean temas que no se deban hablar, sino que porque no le corresponde al Estado meterse en la cama de los chilenos ni forzar a los adolescentes a adelantar su sexualidad.

¿Cree que este libro es la manera correcta de abordar la sexualidad adolescente en los liceos? ¿De qué otra manera usted habría abordado este tema?

No creo que sea la manera correcta la sexualidad es mucho más que descripción del aparato reproductor masculino y femenino y de las técnicas y posturas sexuales. Yo fomentaría el rol de los padres a través de la interacción de las comunidades escolares. Un desafío pendiente de la educación pública es como integrar a las familias no sólo en el aprendizaje de materias sexuales sino en todo el orden escolar y en todo el rendimiento que van teniendo sus hijos. Las familias tienen un rol principal y a la vez uno de acompañamiento de sus hijos en etapa escolar. Para eso hay que preocuparse de las condiciones laborales, de la disponibilidad de oportunidades, de la capacitación de los profesores y de guías generales que vayan al servicio de los niños y adolescentes, y no de una agenda ideológica de turno.

Para la creación del libro se contó con un panel de jóvenes entre 15 y 19 años que formularon preguntas y también con un panel de profesionales que respondieron a ellas. Si finalmente, éstas son las preguntas de dicho grupo etario. ¿Usted las habría respondido de manera diferente?

Que se diga que se recogieron las opiniones de toda la juventud cuando los participantes fueron solo 13 jóvenes de un universo total de casi 20.000 alumnos de enseñanza media que tiene Santiago en la enseñanza media es una manera de "disfrazar" lo unos pocos adultos que seguramente no tienen a sus hijos en esos establecimientos querían plasmar en este libro. Me parece bien que un panel de jóvenes participe activamente en la elaboración de contenidos, pero no tengo dudas de que detrás de esto hay una guía clara y forzada de contenidos que buscaba este resultado. 

Se habla de un cambio generacional. Los jóvenes de hoy tienen más acceso a la información y  si no se les presenta información oficial, igual la buscarían en internet y probablemente podrían acceder a información incorrecta. ¿Qué opina de esta afirmación?

Esta dentro del concepto de libertad el poder buscar información y acceder libremente a ella. Otra cosa es imponer desde el estado o la municipalidad una visión sesgada de la sexualidad donde se muestra a la persona como un objeto sexual. 

¿Qué le recomendaría a la futura administración de la I. Municipalidad de Santiago para seguir abordando estos temas?

Primero que reedite el libro y segundo que se dedique a mejorar la gestión de la Municipalidad de Santiago; a mejorar la vida de barrios, a mejorar la educación de la comuna; a revitalizar el Instituto Nacional y otros liceos emblemáticos. La comuna de Santiago se ha ido a pique bajo la administración de una Alcaldesa que buscó este puesto como una plataforma electoral, pero que lo ha hecho tan mal y le ha hecho tanto daño a Santiago que hoy es absolutamente irrelevante. Su gestión pasará a la historia como la administración comunal más mala de la historia de Santiago.

¿Cuál es su mensaje/llamado a Carolina Tohá respecto a esta iniciativa?

Que lea el libro con su hija.

¿Considera que la educación sexual está siendo bien abordada en el país? ¿Qué mejoras propondría?

Considero que la educación sexual de nuestros niños y adolescentes nos corresponde a los padres y madres, y abuelos, y sustitutos de aquellos que no tienen. Como sociedad tenemos que preguntarnos de qué manera estamos dándoles a las familias las oportunidades para hacer comunidad con sus escuelas y liceos, de qué manera capacitamos a nuestros maestros y formamos personas íntegras, académicas y con valores. Una política de educación sexualidad debe considerar a la persona en su integralidad y no solo desde su punto de vista físico.