“La alegría o felicidad de los niños se genera cuando ellos perciben que aprenden, y este proceso ocurre cuando los contenidos son de su interés. Darse cuenta de que están aprendiendo sobre algo que les gusta y no se lo imponen logra que se sientan satisfechos”. Así resume el profesor Rodolfo Acuña, del Liceo Claudio Arrau León de Carahue, en la Región de La Araucanía, una experiencia que busca promover una enseñanza más eficaz a través del bienestar de los alumnos. 

El docente forma parte de un innovador proyecto de la Fundación Educación 2020 que tiene como objetivo que docentes, directivos y estudiantes privilegien en su formación sus áreas de interés personal en cuanto a lo que quieren aprender y enseñar. La clave es que los alumnos, al estudiar las áreas con las que más se sienten identificados, puedan generar mayor proximidad con las materias. 

Esta iniciativa se está implementando desde octubre de 2015 en siete liceos técnicos municipales de esa región. Desde entonces preparan a los docentes de los establecimientos educacionales para convertirse en tutores de los alumnos en áreas especiales, para que puedan abrirse a nuevas formas de organización del tiempo en la sala de clases y dialogar de buena manera con el currículum tradicional del Ministerio de Educación. 

La subdirectora de liderazgo educativo de la Fundación Educación 2020, Nadiezhda Yáñez, señala a Publimetro que el programa busca que los estudiantes puedan desplegar sus habilidades para que logren un desarrollo integral que les genere una sensación de bienestar. 

“En Chile está el desafío de tener una escuela del siglo XXI que pueda desarrollar más habilidades, que apueste por el desarrollo integral y que tenga más espacios para la autonomía y la innovación pedagógica. Este proyecto busca que los niños y niñas estén más dispuestos a la exploración y más confiados en sus capacidades, logrando aprendizajes más significativos”, explica. 

Para generar esa progresión, que va desde el despertar interés en los alumnos por algunos contenidos que los entusiasmen a lograr incorporar aprendizajes y generar en ellos una sensación de bienestar y entusiasmo por saber más, los profesores han incorporado diversas técnicas con el objetivo de generar la felicidad en los estudiantes, enfocadas en la autoconfianza, la entrega de un feedback positivo y la promoción del trabajo colaborativo y participativo de los cursos. 

Junto a estos elementos, la herramienta crucial para los profesores a la hora de tocar el tema de bienestar en sus alumnos es el juego y cómo implementarlo en sus aulas. Este aspecto lo explica a Publimetro el sicólogo educativo e investigador de Elige Educar, Juan Luis Cordero. 

“Si bien no hay una receta mágica para que los estudiantes puedan ser felices en las salas de clases, hay una herramienta clave que es el juego. En la medida que los docentes jueguen e implementen dinámicas lúdicas, garantizan un mayor bienestar de los niños, lo que genera felicidad”, describe.

“Al constituir una actividad altamente estructurada, el juego en el aula promueve aprendizajes significativos en los alumnos y también un desarrollo de habilidades socio-emocionales”, añade. 

Es común que a la hora de hablar de juego lo primero que se viene a la mente son actividades más libres, pero en realidad cada actividad lúdica conlleva reglas que hacen seguirlas de forma ordenada. Ello incide en que los niños activen procesos cognitivos fundamentales para aprender, argumenta la investigadora asociada del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile, Daniela Jadue. 

“El juego y el aprendizaje están directamente relacionados en la primera infancia, ya que es a través de esa actividad que los niños ponen a prueba sus ideas, exploran, ensayan, sacan conclusiones y resuelven problemas, desarrollando sus habilidades a su máximo potencial para insertarse en su entorno y modificarlo de acuerdo a sus intereses”, señala.