Una testigo presencial de los hechos por los cuales los chilenos Mónica Caballero y Francisco Solar están siendo enjuiciados en España por la colocación de una bomba en la Basílica del Pilar de Zaragoza, dijo no estar condiciones de asegurar que ambos imputados estuvieran en el interior del templo cuando ocurrió la detonación del artefacto, cuya autoría se atribuye a los dos jóvenes.

De acuerdo a lo informado por la defensa de Caballero y Solar, a cargo de la abogada Amalia Alejandre, la testigo, una mujer que el día de los hechos se encontraba orando en el interior del recinto religioso, aseguró en el estrado que “dos personas se acercaron a ella y una de ellas le avisó que tenía que abandonar el lugar”.

A renglón seguido, dijo que no puede confirmar ni siquiera si se trataba de dos hombres o de un hombre y una mujer, y que solo vio el perfil de un hombre "al que no podría identificar".

La defensa de los chilenos puso en tela de juicio, además, los testimonios entregados ante el tribunal por nueve miembros de la Policía Nacional ibérica, los que dejarían en evidencia “algunas contradicciones sobre la colaboración y flujo de información que brinda el Estado chileno y sobre cómo pudo influir este hecho para que la investigación se centrara en Mónica y Francisco”.

El juicio contra los dos anarquistas de origen chileno se inició ayer en la Audiencia Nacional de España, jornada en la que ambos jóvenes negaron participación en los hechos por los que se les acusa y por los que se ha pedido una pena 44 años.

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