La mala calidad del aire en la RM se produce por las emisiones contaminantes de distintas actividades, entre ellas, las fuentes móviles, además de la escasez de lluvias y las malas condiciones de ventilación que tiene el valle central. Según cifras del Ministerio del Medio Ambiente, un 41% de las emisiones corresponde a fuentes móviles, como vehículos particulares, camiones o buses del Transantiago, entre otros. 

Para disminuir los niveles de contaminación, expertos, activistas y autoridades incentivan el uso de medios de transporte no motorizados como la bicicleta. He aquí la contradicción: la bicicleta no contamina pero trasladarse en ella en días de mala calidad del aire es perjudicial para la salud de quienes la usan.

El presidente del departamendo de Medio Ambiente del Colegio Médico, Andrei Tchernitchin, es categórico en señalar que “por ningún motivo se puede andar en bicicleta, porque lo que hace daño no es el lo que está en el aire, sino lo que ingresa al organismo”.

El profesional asegura que mientras más se respira “más componentes de material particulado quedan en el organismo y cuando una persona hace actividad física como andar en bicicleta, aumenta el volumen respiratorio hasta en 10 veces, por lo que el potencial daño es mucho mayor”.

El vocero del colectivo ciudadano, Muévete Santiago, Gonzalo García, señala que para quienes “asumimos la bicicleta como medio para moverse es difícil cambiar la rutina y por ningún motivo van a bajarse de la bici. Es un fenómeno parecido al que le ocurre al automovilista con la restricción, que te cambia el esquema”. 

Para García “la mayoría mantiene el pedaleo, y para quienes usamos la bici como medio de transporte esto no representa un desincentivo para su uso”, señala. Complementa que “en lo personal eso sí tomo ciertos resguardos como andar a una menor velocidad, con una actitud mucho más calmada en el pedaleo, emulando más el ejercicio de caminar, porque igual se sienten algunos síntomas como menor capacidad cardíaca, molestia en los ojos y dolor de cabeza, porque el aire es más pesado”. 

El activista concluye que este fenómeno “es muy injusto, porque somos nosotros quienes contribuimos desde el uso de la bicicleta a descontaminar la ciudad, pero somos los más perjudicados con la mala calidad del aire que generan los medios motorizados”.

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