Según las cifras del II Estudio Nacional de la Discapacidad, en Chile el 5,8% de la población entre 2 y 17 años tiene algún tipo de discapacidad, o sea 229.904 menores. 

De esta cantidad, el 21,5% tiene discapacidad intelectual, lo que se traduce en cerca de 49.400 niños en todo el país. Dentro de los menores con discapacidad cognitiva hay cinco categorías: leve, moderado, limítrofe, severo y profundo. 

El Pequeño Cottolengo es una institución sin fines de lucro que desde 1970 atiende a niños con discapacidad cognitiva profunda y severa, además de ser víctimas de vulneración de sus derechos, por lo que llegan a este centro desde el Servicio Nacional de Menores, y en general se trata de hijos de prostitutas, de drogadictos, o niños que han sido golpeados o violados, o vulnerados en sus derechos, según nos cuenta su director ejecutivo Cristián Glenz. 

Con sedes en Rancagua, Quintero y en la comuna de Cerrillos, en Santiago, el Pequeño Cottolengo es una institución que atiende a cerca de 560 personas, concentrando a la mayoría en la capital. Glenz describe al Cottolengo como “una obra de caridad que cumple una tremenda labor social (…) hace cien años atrás estos niños no tenían ninguna posibilidad de vivir porque simplemente eran desechados por la sociedad”. 

Según la perspectiva del director, lo que hace esta institución es “hacerse cargo de un problema que tiene la sociedad, porque de esto debería hacerse cargo cada una de las familias ya que no es posible que se deshagan de un niño porque tiene un problema de discapacidad. En una sociedad ideal el Cottolengo, no debería existir, y el sueño nuestro es que la sociedad se humanice y que cada uno se haga cargo de cada uno de estos niños”. 

Pero antes de que esto suceda, esta institución tiene una ardua tarea diaria que cumplir con los más de 500 residentes que tiene. Para ello, están en un proceso de reestructuración de su área de comunicaciones y ya ha lanzado su nueva página web Cottolengo.cl, porque “al mostrar esto afuera lo que logras es tocar corazones y dejar un semilla para que la sociedad se humanice e integre a estos niños que realmente son personas maravillosas que te pueden sorprender”. 

Dentro de los desafíos que hoy enfrenta es conseguir financiamiento para poder atender a los niños con todas las exigencias que esto conlleva, en cuanto a infraestructura y personal especializado. “Lo que es complicado, porque tenemos dos financiamientos estatales, uno por parte del Ministerio de Educación porque tenemos una escuela especial, y el otro por parte del Sename, que financia solo un tercio de todos los gastos que demanda cada niño, el resto tenemos que golpear puertas o hacer colectas (..) porque si este sector de la población esta desprovista de cuidado, debiera ser el Estado quien se haga cargo del financiamiento completo“. 

Otro de los mecanismos que tiene de financiamiento esta y otras instituciones de este tipo, es a través de las colectas, la que se realizará el próximo 24 de mayo, “que no es una actividad que tener recursos, pero un aspecto importante de la colecta es dar a conocer nuestra obra”, complementa Glenz, y concluye que “este nuevo desarrollo comunicacional tiene como objetivo recolectar más recursos porque tenemos muchas necesidades, pero también sensibilizar a la sociedad para que a estos chicos no se les siga abandonando”. 

Desde las autoridades, el diputado integrante de la comisión de Familia de la Cámara, Ramón Farías, señala a Publimetro que en relación al financiamiento de este tipo de instituciones “el Estado debe hacer más por lo niños y está claro que el sistema Sename está agotado y por eso es que estamos trabajando en una reestructuración completa, sumado a la creación de la nueva Secretaría de la Infancia va atraer consigo una nueva forma de financiamiento de estas instituciones”.

El parlamentario concluye que “esto no se trata sólo de darle más plata al Pequeño Cottolengo o a la institución que sea. Lo que tenemos que hacer es modificar todo el sistema de financiamiento de estas instituciones privadas para utilizar los recursos de manera eficiente y que estos centros cumplan de buena manera la función para la que fueron creados y por la que están siendo financiados por el Estado”.