José Francisco Arriagada pudo haber sido una de las víctimas de la masacre que sufrió este domingo un club gay de Florida, en donde cincuenta personas fallecieron y al menos 53 resultaron heridas. El chileno residente en Estados Unidos vive a seis cuadras del lugar y acudía a él habitualmente, sin embargo, un arrepentimiento de último momento le evitó estar presente en el ataque.

Pese a que finalmente no llegó hasta el local, si lo hicieron varios de sus amigos, entre quienes también se encuentran víctimas. “Por alguna razón, a última hora no fui, me arrepentí y me fui a otro lugar que está cerca”, indicó en conversación con 24 Horas. 

Según relata el chileno, uno de sus amigos presentes en Pulse “fue al baño, escuchó los disparos y lo primero que hizo fue arrancar al night club". Sin embargo, "después, el tipo que tenía la metralleta de asalto comenzó a decir que ya podrían salir, que ya se había ido, mucha gente se escondió en los baños. Pero comenzaron a salir, él comenzó a disparar”, relató sobre la experiencia de un amigo que finalmente logró huir del atentado.

No todos sus cercanos tuvieron la misma suerte. “Mi otro amigo, cuando escuchó los disparos, corrió para salir. Y otro, que provenía de República Dominicana, quedó gravemente herido, no pasó la cirugía y falleció esta mañana en el hospital (…) y mi ex pareja sigue desaparecida, se cree que aún sigue en el club”, detalló.

Arriagada negó la presencia de otros chilenos, argumentando que esta no es una zona habitual para ellos. Al mismo tiempo de descartar que la violencia sea recurrente en la zona. “La comunidad LGBT es muy unida y fuerte, una comunidad muy grande (…) De hecho, la semana pasada fue ‘gay days’, una fiesta que dura una semana, donde provienen homosexuales de todo el mundo”, señaló.

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