Este 31 de marzo se celebra el Día Internacional de la Visibilidad Trans, iniciativa que nace en 2009 de la mano de la activista trans estadounidense Rachel Crandall a través de las redes sociales y que tiene el propósito de remarcar el valor para vivir de manera abierta y auténtica, sin prejuicio de reconocer el liderazgo del transgénero y de género, pioneros en la lucha por la igualdad.

En el espectro latinoamericano, Uruguay fue el primer país que aprobó una Ley de Identidad de Género, que data del mismo 2009, y se destaca por implementar políticas públicas inclusivas. En Argentina se autorizó la ley en 2012, norma extraordinaria a nivel mundial que posibilita a toda persona, por vía administrativa y de manera simple y gratuita, la rectificación registral del sexo cuando no coincida con la identidad de género autopercibida.

En Chile no hay todavía un reconocimiento legal de la identidad de género. Lo que se ocupa es la ley de cambio de nombre y apellido, que permite cambiar el nombre pero no el sexo. El proyecto de ley, que ingresó al Congreso el 7 de mayo de 2013, está todavía en trámite y desde las organizaciones ligadas se cuestiona que la iniciativa exija hacer el trámite de cambio de nombre en un juzgado y no en el Registro Civil, ya que, para las personas trans, el tener que recurrir al criterio de un juez es dejar en manos de otros decisiones sobre la identidad, el propio cuerpo y la sexualidad. Desde las diferentes organizaciones destacan que el derecho a cambiar el propio nombre y sexo debe ser autónomo, tal como lo es la identidad.

Hacemos un recorrido por las principales organizaciones en Chile que reiteran sus esfuerzos día a día para acabar con la discriminación de las personas trans, lograr la despatologización, y conseguir que se apruebe la ley de Identidad de Género que actualmente está en la Comisión de Derechos Humanos del Senado.

Organizando Trans Diversidades-OTD
Esta organización viene trabajando desde 2005 con el objetivo de crear comunidad. Publimetro habló con Franco Fuica, vicepresidente de la organización, quien señala que al principio tenían muy poca información sobre su situación y es a través del intercambio de experiencias y ayuda mutua que se fueron dando cuenta de que debían reivindicar su identidad de género mediante el empoderamiento, la organización comunitaria y la incidencia política. Como señala Franco, “nos interesa generar discurso en la gente, porque finalmente las personas trans pensamos que cada persona es un ente que puede ir cambiando su entorno”.

También señala que  la autorrepresión y el miedo son muy comunes entre personas trans. De hecho, para muchas de ellas la infancia se asocia a incomprensión familiar, agresiones, exclusión y bullying.  De ahí la importancia de la organización como lugar de reunión de la gente que está en tránsito: “Les gusta ir porque es el lugar donde realmente son ellas, donde encuentran lugares en común”. Pero más allá de estos espacios que se crean, que forman parte de la cultura de la organización, el Estado debe generar acciones afirmativas a favor de la población trans, porque lo tienen más difícil, apuntala Franco.

El discurso de la OTD ha ido variando con el tiempo, ya que como indica Fuica han ido evolucionando; pasaron de una etapa en la que se les consideraba enfermos y en la que el mensaje era “soy trans, pucha, perdóname la vida”, a la actual, en la que  llegaron al convencimiento de que “tenemos que festejar lo maravilloso que es que podemos ser, que hoy en día tenemos orgullo de ser lo que somos, estamos felices de ser trans”.

“Ser trans no es la muerte, no es ser enfermo, ser trans es ser feliz, es haber dado un paso en la evolución de las personas, como el paso a la luna de Neil Amstrong. Ser trans y hacerlo de forma feliz es un paso para la humanidad”, enfatiza Fuica.

Fundación TranSítar
TranSítar es una fundación de familiares de niños, niñas y jóvenes trans, primera y única en Chile que nace hace siete meses y que trabaja específicamente con menores,  rompiendo con el mito de una realidad, que si bien ha existido desde siempre, en estos tiempos empieza a ser posible ir develándola a una edad temprana.

Niki Raveau, vicepresidenta de la fundación remarca que la identidad trans no es una enfermedad ni una patología: “Somos personas muy conscientes de ser quienes somos y no nacemos jamás en cuerpos equivocados, sino que nacemos en cuerpos trans. Son los prejuicios sociales los equivocados. Tampoco somos víctimas: vivimos en una sociedad que victimiza”.

Está formado por familias que entendieron que amar es acompañar y que desde el orgullo de ser trans lo plantean desde la inclusión y   la educación y no desde la denuncia, capacitando escuelas y comunidades, generando un protocolo de inclusión escolar e incluyendo a los niños, niñas y adolescentes trans (NNA T) sin la falacia del “diagnóstico” sicológico de por medio, ya que ser trans es una identidad más, indica Niki.

Chile es el país con más suicidios adolescentes en Latinoamérica, una cifra alarmante, ya que según estudios, las personas trans o no conformes con su género asignado, tienen un 41% más de probabilidades de cometer suicidio. Según cifras del ministerio de Salud y las proyecciones de población de Naciones Unidas y el Instituto Nacional de Estadísticas, para 2020 se estima que cada día un joven se quitará la vida en nuestro país.

Una niña o niño reprimido y castigado, trans o no trans es una persona que ve truncado su proyecto de vida. Es  por ello que es imprescindible “educar, generar leyes y proteger la infancia, darle espacio para que se manifieste dejando de lado las mentiras y los manuales represores. Abrir el corazón y aprender a escuchar”, afirma Niki.

Sindicato Amanda Jofré
En Chile, cerca del 95% de las mujeres trans desarrollan el trabajo sexual como forma de generar ingresos para su subsistencia. Alejandra Soto,  presidenta del Sindicato de Trabajadoras Sexuales Indepenientes Trans y Otras/os Amanda Jofré, explicó a Publimetro que esta organización nació por una necesidad de las compañeras, ante la discriminación social por el no reconocimiento de la Identidad de Género, la segregación o la deserción escolar por bullying o expulsión, lo que  las deja sin estudios y en la calle.

La falta de reconocimiento del derecho a la identidad es la principal causa de muerte de las personas trans en América Latina y el Caribe. Gran parte de ellas vive en situaciones de pobreza y su esperanza de vida bordea los 35 ó 40 años: “Muchas terminan en la calle, se alcoholizan, mueren de frío, de hambre, de VIH, o son víctimas de ataques transfóbicos, señala Soto.

“Es muy difícil visibilizar los abusos cuando la desesperanza y la desconfianza aprendida en las instituciones de salud, policiales y judiciales del país limita el acceso a denunciar”, indica Krischna Sotelo, asesora técnica del Sindicato,  pero desde enero se encuentran implementando una iniciativa de Observatorio en Vulneración de Derechos a través del registro de abusos y violaciones a los derechos humanos de las personas trans del país, que, con el apoyo de la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans, permitirá contar con un informe anual.

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