Bárbara Hernández vivió, con unos días de diferencia, el éxito y la frustración. Primero, logró una histórica marca para el deporte nacional tras ganar la medalla de oro -en la modalidad de  200 metros libres a 0 grados- en el Mundial de Aguas Gélidas, Rusia.

La joven, que fue apoyada por Leonardo Farkas, finalmente cosechó dos preseas doradas y una de bronce en esta expedición, aunque tras volver a suelo nacional sufrió el robo de un vehículo donde, además de múltiples documentos, estaban estos galardones, los que aún no aparecen tal como detalló en conversación con Publimetro.

"No han aparecido las medallas. Igual mucha gente me ha ayudado a difundir, no he sabido nada. Distinto fue el auto, ya que cuando me lo robaron una persona me mandó una foto y al rato me llamó Carabineros", señaló.

Para la nadadora, el principal hecho no es el valor monetario que pueden tener estas preseas: "No son de oro, no son bañadas en oro. Tuvimos que mover medio Chile para ir a competir, no tengo apoyo de la federación. Viajé con ayuda de Recoleta, de la gente de La Vega, las 'tías' de la piscina de la (Universidad de) Chile, gente de la Patagonia, por eso las medallas las busco tanto, porque tienen ese otro valor".

"He escuchado de todo. No es la medalla en sí, sino lo que significa para la gente que estuvo peleándola conmigo. No es una medalla más ni cualquiera, fue la primera vez que una chilena competía. Si alguien las llega a ver o saber (de ellas) sin miedo la dejen donde estén, que avisen", complementó.

Bárbara Hernández, además, reconoció que "también he escuchado de bicicletas, patines, implementos. Te da una impotencia porque todo es a raíz de esfuerzo, la mayoría no contamos con apoyo, eso es lo que más pena te da. Uno va con la camiseta de Chile".