En 1984 fue la última vez que Olga Weisfeiler habló con su hermano Boris. Ese año el ciudadano estadounidense vendría al sur de Chile para pasar sus vacaciones escalando.

“Me voy al sur. Allá es verano”, le dijo a su hermana, para luego tomar sus pertenencias y viajar hacia el sur del mundo, lugar desde donde se perdió su paradero.

Según la historia que este lunes reproduce BBC Mundo, en 1985 su mochila fue encontrado a la orilla de un río, sin ningún rastro de su paradero. Ese mismo año, una investigación concluyó que el ciudadano ruso nacionalizado estadounidense, se había ahogado al intentar el cruzar el río, sin embargo, nunca encontraron su cuerpo.

Quince años después, el año 2000, una serie de documentos desclacificados en Estados Unidos, dieron las pistas para lo que pudo haber tenido un destino más siniestro.

Dichos documentos citan a un testigo que afirman que una patrulla del ejército recogió a Weisfeiler y lo trasladó a Colonia Dignidad. El testigo relató que el estadounidense fue interrogado, lo obligaron a arrodillarse  y “lo mataron de un disparo en la nuca”.

Pese al relato, la versión nunca fue probada y tras todos estos años, el juez Jorge Cepeda finalmente cerró el caso, en una resolución del 4 de marzo pasado, insistiendo en que fue víctima del crimen común y no de una violación de derechos humanos.  

La hermana, devastada por la información, dijo al medio inglés al conocer la decisión de la justicia chilena: “he pasado los últimos 16 años intentando averiguar que pasó con Boris y ¡ahora esto!”.

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