La alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, junto al ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier y al director del Instituto Nacional de Normalización, Sergio Toro, lanzaron este lunes un proceso de certificación de bolsas biodegradables, compostables y reutilizables para incentivar su uso en el comercio dentro de Santiago.

Durante la ocasión, Tohá señaló que “hasta ahora en Chile no existía ningún proceso para certificar las bolsas biodegradables. Hoy gracias a este convenio que realizamos con el Instituto Nacional de Normalización, INN, y a las normas internacionales que adoptamos en conjunto con el Ministerio de Medio Ambiente, hay un proceso para que los productores de bolsas que tienen este estándar, se puedan certificar”.

“Nuestra ordenanza lo que está haciendo con todos los comerciantes que se incorporaron en esta partida, es incentivar que el comercio prefiera bolsas biodegradables o bolsas reutilizables, entregándoles un Sello Verde distintivo y también un descuento en los derechos de aseo por 3 años a todo el comercio que adopte esta norma”, agregó.

Las bolsas a utilizar y que tienen la validación del INN son las de plástico biodegradable, las de papel y de género, y ya son más de 10 empresas y 52 locales de la comuna, los que están comprometidos con esta acción y hay varios otros que se encuentran en este proceso, entre ellos el Mercado Matadero de Franklin y sus cocinerías y tiendas Ferouch, entre otras.

En tanto, el ministro Badenier destacó que éste “es un tremendo incentivo y un gran paso para masificar el uso de bolsas plásticas biodegradables, compostables y reutilizables en nuestro país. Hoy día en Chile consumimos 3.400 millones de bolsas plásticas y el 97% de esas bolsas, termina en un relleno sanitario. Una bolsa plástica convencional se demora 400 años en biodegradarse y muy probablemente esa bolsa tenga una vida útil de 15 a 30 minutos”.

“Esas son las conductas que no ayudan al país, no ayudan a la economía nacional. Con bolsas biodegradables certificadas, permitimos ahorrar energía, ahorrar materias primas y tener menos generación de residuos, por eso la importancia de hacer este llamado a los comerciantes”, añadió.

El año pasado y de forma unánime, el concejo municipal de Santiago aprobó la primera ordenanza que buscaba desincentivar el uso de las bolsas plásticas derivadas del petróleo en la comuna, y con esta nueva normativa vigente se creó un sello municipal que certifica las empresas o establecimientos que se hacen parte de la iniciativa de forma voluntaria.

La normativa vigente es parte de la puesta en marcha de las políticas públicas que fueron aprobadas por la comunidad en la consulta ciudadana de octubre del 2014, en la que el 87,5% de los vecinos se mostraron a favor del uso más restringido de ese tipo de elementos para traspasarlo a bolsas biodegradables o reutilizables.

Actualmente no existen normas legales que prohíban completamente el uso de bolsas plásticas o que estandaricen o certifiquen los distintos tipos de bolsas.

Según estudios de Green LAB UC, cada habitante en Chile utiliza 200 bolsas plásticas al año en promedio, totalizando más de 3.400 millones de bolsas. En Santiago, se utilizan 62,2 millones de bolsas, sin considerar la población flotante.

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