A la semana las personas deberían dormir un promedio de 56 horas, eso si se logra el descanso mínimo de al menos ocho horas por noche, un periodo que de acuerdo con la ciencia es necesario para que el cuerpo “recargue las pilas”.

Si pensamos que sólo en un mes podemos pasar más de 1.700 horas acostados, la elección del lugar de descanso es fundamental, y más si se considera que con el sueño y el descanso el cuerpo recupera importantes funciones físicas y neurológicas.

Por ello, elegir el mejor lugar para descansar- y especialmente el mejor colchón- es realmente un tema. Así lo confirma el neurólogo de la Unidad del Sueño del Hospital del Trabajador, doctor Jorge Lasso, quien afirma que la noche “es el momento en que el ser humano carga batería y para tener una condición adecuada tenemos que cumplir ciertos ciclos de sueño”.

“Nosotros tenemos patrones hormonales que son cíclicos, que van a producir que nos activemos o que estemos inactivos, eso significa que el dormir no es un problema, es una necesidad, tanto así que si uno revisa el libro récord Guiness uno puede no dormir hasta 11 días  y algunas horas, pero si uno deja de comer puede estar más de 50 días”, puntualiza.

“Cuando dormimos mal al día siguiente funcionamos mal”, aclara a Publimetro el facultativo, quien subraya además que más que la cama es necesario sacar los aparatos tecnológicos de las habitaciones y tener patrones de dormir, para que el cuerpo logre reponerse.

Pero sin embargo, la, cama, particularmente el colchón es uno de los aspectos fundamentales. Para el quiropráctico, kinesiólogo y  director de clínica quiropráctica RaquisChile, Francisco Ubilla, el colchón que se elige “es muy importante porque la columna vertebral, cuando uno duerme va a permitir la nutrición de las articulaciones, específicamente los discos entre las vértebras”

El profesional destaca que si bien la elección es particular y va de acuerdo a la contextura física de cada persona, hay que tener en cuenta algunos aspectos antes de definir cuál es el que permita un mejor descanso.

“Lo ideal es que al momento de acostarse en el colchón las curvas que tienen tu columna se mantengan que la cabeza, el tronco y la pelvis queden en línea”.

Pero no solo eso “si el colchón tiene una muy baja densidad y te hundes eso puede alterar las curvas de la columna durante la noche y considerando que lo ideal es que duermas entre siete u ocho horas, las curvas se van a ver alteradas y eso puede repercutir en la rotación de tu columna, en los discos específicamente y finalmente despertar con dolor”.

Sin embargo, tampoco es la solución escoger un colchón muy duro. “Es lo mismo pero en el caso contrario, si tu tienes un colchón de mucha densidad vas a dormir incómodo también porque el colchón no va a permitir que tu te hundas y no va a dejar que tu columna se alinee”.  

De acuerdo a Ubilla, también hay que considerar que la vida útil de un colchón no supera los diez años. “Después de eso lo idea es obviamente cambiarlo, pero eso va a depender de la tecnología que tenga el colchón, pero no más de diez años”.

La importancia de la almohada

Pese a la importancia del colchón, el colaborador Colegio de Kinesiólogos de Chile, Jaime Ocaranza,  dice que no se puede olvidar la importancia de la almohada.

“Muchas personas tienen problemas cervicales, tanto por el colchón como por la almohada porque esta no tiene una buena calidad”.

“Una almohada muy blanda no permite que la columna completa esté alineada con la cabeza y eso genera una deformación, una rotación de los cuerpos vertebrales, que si se mantiene durante mucho tiempo al dormir puede generar dolor de cuello, dolor de cabeza, molestia al despertar, o que la musculatura se mantenga durante mucho tiempo con una posición inadecuada”, aclara el facultativo.

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