La búsqueda de tecnologías aplicables a la industria automotriz global tiene un creciente lado “verde”: cada vez son más las marcas que ofrecen en sus showroom modelos de propulsiones sustentables. Revisa algunas de ellas:

Autos eléctricos 

Un ejemplo basado en esta tecnología es el Renault Fluence ZE, sedán familiar que reabastece su batería en 9 horas (lenta) y 30 minutos (carga rápida), lo que le permite recorrer hasta 140 kilómetros. Comercializado en Chile desde 2015, posee un motor de 70 kW de potencia y 95 CV que permite una velocidad máxima de 135 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en 13,7 segundos. Cuenta con un computador a bordo con indicadores de autonomía y posee un sistema de navegación inteligente que “avisa” dónde están los puntos de recarga públicos. 

Otros ejemplos son el BMW i3, un compacto alemán de 3 puertas, el japonés Nissan Leaf y el Chevrolet Bolt.

Autos híbridos

Entre ellos figura el BMW i8, un deportivo que combina un motor eléctrico con un propulsor bencinero de 1.500 cc y 231 CV de potencia. Ello permite un consumo de combustible de hasta 47 kilómetros por litro, con altas prestaciones.

Hoy el abanico de modelos híbridos es grande y con ejemplos en casi todos los segmentos y precios, como el sedán Toyota Prius, el SUV Mitsubishi Outlander, a Phev y el SUV de lujo con prestaciones deportivas Porsche Cayenne Hybrid.

Autos de hidrógeno 

Es una de las últimas innovaciones, y se basa en la energía producida por una celda de combustible que combina hidrógeno y oxígeno y genera electricidad.

Toyota aplicó esta tecnología en su modelo Mirai, en el que trabajó los últimos 20 años basándose en el prototipo FCV. Con los tanques de hidrógeno llenos (demoran sólo 3 minutos en completar su capacidad) puede recorrer hasta 500 kilómetros.

Las prestaciones que logra este Mirai son similares a un motor de un sedán de 1.6 litros. Alcanza una velocidad máxima de 178 km/h y logra el 0-100 km en 9,6 segundos. 

PUB/SVM