Esta semana comenzó a regir en Chile la llamada "Ley de Etiquetados", la cual cambia nuestra legislación y obliga a que los alimentos envasados deban contener un rótulo que advierta a los usuarios sobre los altos niveles de azúcar, calorías, sodio y grasas saturadas.

La finalidad de esta medida es mejorar la información disponible sobre los alimentos, simplificando la información nutricional de los componentes relacionados con obesidad y otras enfermedades. Pero también, permitirá proteger a los niños y adolescentes de la publicidad de alimentos “ALTOS EN” nutrientes relacionados con la obesidad y otras enfermedades, mejorando la oferta y disponibilidad de alimentos en los establecimientos educacionales.

Es este último punto en el que repara el Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, el cual alerta sobre la ausencia de profesionales cumpliendo la función de fiscalizas y evaluar cómo se aplica esta ley en los centros educacionales.

Paolo Castro, vocero del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, señala que hoy, los sistemas alimentarios escolares requieren de nuevos aires. “Es necesario incluir en ellos una mirada del Siglo XXI, entendiendo que la alimentación es mucho más que el contenido de calorías que van a consumir al desayuno o al almuerzo. Es desde los sistemas alimentarios escolares que comienza la segregación social, cuando los beneficiarios de los programas alimentarios escolares, son los más pobres, los más vulnerables, los que comen en bandejas de plástico, sin derecho ni siquiera a un plato de loza que permita darle un poco más de sentido al acto social que es la alimentación”.

A juicio de Paolo, los chilenos aún no entendemos la relevancia que tiene la alimentación, ni mucho menos cuánto nos cuesta. Ante esta realidad, la pregunta que se hacen los profesionales es por qué no hay nutricionistas realizando la supervigilancia y control en tiempo real y en terreno en los establecimientos de educación parvularia, básica y media del país.

“La respuesta es que consideran a los nutricionistas un lujo y en parte existe una mala interpretación de lo que un nutricionista hace en los sistemas alimentarios. Los nutricionistas somos más que una dieta, cuidamos también de la evaluación nutricional, higiene de la alimentación (inocuidad alimentaria), gestión y apoyo en los procesos educativos de salud, nutrición y alimentación, y otras tantas cosas que se pueden mencionar”.

La realidad en Chile

Por su parte, el presidente del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, explica que hoy existen nuevas leyes y regulaciones que generan la necesidad de tener Nutricionistas construyendo entornos escolares alimentarios saludables. “En el país existen alrededor de 12 mil colegios y 10 mil nutricionistas, pero la realidad pública es que tan sólo unos 20 nutricionistas son los encargados del programa de alimentación escolar (PAE) de la JUNAEB, siendo este el mayor programa de alimentación que entrega sólo a los escolares, más de 2.500.000 raciones diarias”.

“La realidad privada no es mucho mejor, y permitimos como sociedad, que todos los viernes sea el día de la comida chatarra como un acto aceptado. Estos establecimientos consideran al nutricionista como un profesional de la cocina y no como a un profesional con mirada científica, que podría generar innovación desde la alimentación a la educación, incorporando nuevas tecnologías y conceptos nutricionales que se utilizan en otros países, como es el caso de los huertos escolares”.

Los profesionales aseguran que en Chile tenemos todo para poder hacer las cosas de manera correcta. Existe el marco legal, profesionales nutricionistas bien formados, el presupuesto país para enfrentar la situación, pero al parecer no habría una voluntad para enfrentar el desafío.

“El no enfrentar el desafío inducirá a tener niños con daños de salud, mayor gasto en enfermedades desde la temprana edad y una alteración de la familia por muertes asociadas, dado que 1 de cada 8 muertes son por el consumo excesivo de sal en este país”, señala Paolo Castro.

Samuel Durán en tanto, insiste en que no son los profesores del establecimiento los que deben cargar con esta responsabilidad. “Ellos no fueron formados para estar a cargo de las labores antes mencionadas y probablemente ningún otro profesional en Chile tiene una mejor formación para liderar este proceso que los nutricionistas. Por esta razón, es que hacemos el llamado a la opinión pública y los gobernantes”.

PB/MC