El pasado lunes comenzó a regir en el país la nueva Ley de Etiquetado de Alimentos, en el cual los envases deben describir todos los ingredientes que contienen, incluyendo los aditivos.

En ese punto, cuando un producto supera la cantidad reglamentada de azúcar, sodio, calorías y grasas saturadas, tendrán que llevar un distintivo sobre fondo negro que diga “Alto en”, algo que ya es visible en los supermercados o locales comerciales.

La iniciativa además cuenta con otros puntos. Por ejemplo, está restringida la publicidad de alimentos destinados a menores de 14 años que cuenta con el mencionado mensaje de alerta a los consumidores. También, se efectuarán cambios en la alimentación de los menores que se encuentran en los establecimientos escolares.

Mientras que otra de las aristas del proyecto tiene que ver con la prohibición que alimentos con mensajes "Alto en" tengan juguetes como gancho para atraer a los niños. En este punto, dos populares productos se encontraron con problemas: Kinder Sorpresa y la "cajita feliz" de McDonald's.

El primero de los mencionados quedó con prohibición de ser vendido, ante lo cual la empresa italiana Ferrero anunció que recurrirá a la justicia.

En ese sentido, la firma señaló mediante una declaración pública que se reserva la opción de recurrir a "Instituciones nacionales e internacionales para obtener una solución jurídica frente a esta situación, la cual afecta la reputación de uno de sus productos más populares, y de más alta calidad".

El caso de la "cajita feliz"

Sin embargo, gran parte de la atención mediática tras la Ley de Etiquetado de Alimentos se ha centrado en la polémica existente entre el Ministerio de Salud y la cadena de comida rápida debido a uno de los productos estrellas de la empresa: la "cajita feliz".

Desde McDonald's aseguraron que disminuyeron las cantidades de calorías, grasas y sal que contenía el producto. Incluso, manifestaron que el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (Inta) de la Universidad de Chile había certificado que se había cumplido con la normativa.

Esto fue desmentido por el organismo, indicando mediante una declaración pública que "en ningún momento y bajo ninguna circunstancia el Centro de Alimentos del INTA analizó el menú del producto 'cajita feliz'”.

La controversia fue comentada además por la ministra de Salud, Carmen Castillo, quien señaló que “cuando uno detecta alimentos que son considerados como dudosos, tendremos que tomar las muestras. En este caso específico efectivamente se han tomado muestras”.

Al respecto, expresó que el producto de la cadena de comida rápida tiene “problemas en relación a un alimento que era de niños y que en este momento dice haber bajado los volúmenes de 'Alto en' y eso tenemos que comprobarlo”.

“El Minsal ha tomado la providencia a través de la Seremi de la Región Metropolitana y esperamos tener prontamente las respuestas respecto a las tomas de muestras que se han hecho, que también tienen que ser aleatorias, no pueden ser fijas”, agregó.

Por este motivo, el Instituto de Salud Pública (ISP) realizó la toma de muestras de la "cajita feliz", esperándose los resultados para que las autoridades tomen las medidas correspondientes.

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