Con una bolsa en la cabeza. Así fue cómo José Pérez Mancilla mató a Viviana Haeger, según indicó el fiscal Naín Lamas en la formalización durante el proceso de formalización de este hombre que confesó ser el sicario que mató a Viviana Haeger luego que se lo pidiera el mismo Jaime Anguita, el esposo de la víctima.

Según el relato del fiscal, los hechos ocurrieron de la siguiente manera: durante el primer semestre de 2010 Jaime Anguita, aburrido de su relación con su esposa Viviana Haeger, se contacta con José Pérez Mancilla, quien se encuentra sin trabajo, con el objetivo de pagarle $5 millones para que este “matara e hiciera desaparecer” a la mujer. 

José Pérez Mancilla, que había trabajado con Anguita anteriormente arreglando la casa e instalando la campana de ventilación del domicilio, aceptó el trato. 

Así, todo quedó pactado para que ocurriera el 29 de junio de 2010. Ese día Jaime Anguita salió temprano de casa a realizar trámites bancarios. La doctora, más tarde, iría a trabajar. Aprovechando ese espacio de tiempo fue que llegó José Pérez Mancilla a la casa del matrimonio.

El asesinato

Cuando él llegó, Viviana estaba a punto de salir y por lo mismo, había encendido el motor de su auto. Sin embargo, como se conocían a causa de los arreglos en la casa, ella decidió apagarlo y atender a Pérez Mancilla. Aprovechando que ambos se conocían, el sicario le dobló las manos detrás de la espalda y la redujo. 

Usando las llaves de la casa que Viviana tenía en su poder, este la llevó hasta el segundo piso y la hizo arrodillarse frente a la cama. En el proceso, Pérez Mancilla amarró las manos de la mujer para disminuir la resistencia de la víctima. 

Tras ello, le puso una bolsa plástica en la cabeza y le apretó todas las vías respiratorias. Estuvo así varios minutos y la mujer intentaba pelear por su vida. Con una sorprendente frialdad, Pérez Mancilla la presionó por varios minutos “hasta que dejó de moverse y se orinó en el lugar”. 

El traslado a la buhardilla

Con el cuerpo sin vida, José Pérez Mancilla se encuentra en un dilema pues no sabe manejar y el acuerdo fue “matarla y hacerla desaparecer”.

“Si Pérez sólo la mataba, no había pago. El trato era matarla y hacerla desaparecer. ‘Lo quise engañar. Anguita no sabía que el cuerpo estaba en el lugar. Yo no le dije’” habría dicho Pérez Mancilla según indicó en la audiencia el fiscal. 

Por lo mismo, se acuerda de una buhardilla que había en la casa y deja el cuerpo ahí. Pero no fue fácil. Abrió una pequeña puerta y, caminando hacia atrás, la lleva arrastrando hasta el lugar donde el entretecho da vueltas. Ahí deja el cuerpo.

Escapó con especies

Una vez que Pérez Mancilla volvió al cuarto matrimonial, vio que había orina en el lugar donde murió Hager. Entonces, usando una bajada de cama, terminó secando la parte húmeda y dejó el género en una esquina del domicilio. 

Antes de irse, vio algunas especies como una cámara de video, una cámara fotográfica y algunas joyas, entonces decidió llevarlas y robarlas. Después las vendería y regalaría a algunos familiares. Con eso entre sus manos, se va a un cibercafé para realizar un llamado telefónico.  

La coartada perfecta

Según los representantes del Ministerio Público, mientras eso pasaba, Jaime Anguita, el esposo de la víctima, fue a trabajar y pasó por el banco con el objetivo de ser grabado por las cámaras de seguridad de los diferentes lugares a los que fue. 

En ese sentido, acordó cierta hora para que el llamado se concretara pues la idea era estar frente a la ejecutiva de su banco para que ella fuera testigo del contacto telefónico. Y, de hecho, así fue. 

Pasadas las 13:00, Pérez Mancilla realiza un llamado para decirle a Jaime Anguita que su esposa había sido secuestrada. Mientras escuchaba esto, la ejecutiva del banco alcanza a escuchar algo de la conversación. Así, antes que el contacto termine, oye que del otro lado del teléfono dicen “llámame”. 

Sin embargo, este testimonio por sí solo no sirve para inculpar a Jaime Anguita, quien mantiene su declaración de inocencia y no reconoce haber contratad a José Pérez Mancilla en calidad de sicario. 

Cabe mencionar que la formalización de ambos imputados aún continúa. En esta fase sólo se conocerá si quedan o no con medidas cautelares y se definirá el tiempo que durará la investigación del caso. 

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