El pasado 12 de abril se reveló la muerte de una pequeña menor de 11 años de edad al interior de un centro del Servicio Nacional de Menores (Sename). El trágico deceso traería como consecuencia el 23 de abril la renuncia de la directora de ese entonces del servicio, la militante DC Marcela Labraña, luego de dos años de gestión. 

Este hecho en particular comenzó poco a poco a develar la cruda realidad que viven miles de niños de nuestro país en centros del Sename, y que hoy tienen cuestionada a la Ministra de Justicia, Javiera Blanco, que será interpeladá por la oposición justamente por este tema, y otros más como lo que sucede en Gendarmería. 

Tras la salida de Labraña, asumió en su lugar el abogado Hugo Herrera, el que se mantuvo en su cargo hasta el pasado 16 de julio, cuando presentó su renuncia por los inumerables problemas que enfrenta el servicio en el último tiempo. Hoy asumió en su lugar la ex fiscal Solange Huerta, la tercera directora de Sename en lo que va de 2016. 

Tres directores nacionales es sólo una cifra, relacionada con otras mucho más violentas como la de los 185 niños fallecidos en sus dependencias entre 2005 y 2016. Y en términos de cifras, podemos destacar que para este año Sename funciona con un presupuesto de $14.574 millones para trabajar en los 11 centros a nivel nacional que tiene, el que creció en relación al del periodo anterior, que ascendía a $12.918 millones. 

Además del presupuesto anual, Sename cuenta con recursos destinados a 248 centros colaboradores que trabajan con 8.379 niños, brindándoles apoyo en lugares y circunstancias en que Sename no lo hace. Los recursos que el Estado desembolsa para estos centros llegaron a $27.631 millones para el año 2015. En 2016, $13.765 millones ya se han entregado a estos centros colaboradores, según informa hoy La Tercera en su edición impresa. 

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