La Presidenta Michelle Bachelet anunció, en 2015 y ante la sorpresa de Don Francisco en un espacio de entrevistas en vivo, una jugada audaz: había solicitado la renuncia a todo su gabinete, incluyendo a uno sindicado -en ese momento- como uno de sus cercanos y que ocupaba el Ministerio del Interior: Rodrigo Peñailillo.

La relación entre la jefa de Estado y su llamado "hijo político", por ser parte de su círculo íntimo en esta segunda administración con el paso de los meses se deterioró por, entre otros factores, la explosión del Caso Caval, que involucró a la nuera e hijo de la mandataria, además del vínculo del secretario de Estado con el Caso SQM, esto antes de arribar a La Moneda.

Problemas de comunicación hasta detalles como el lugar donde Sebastián Dávalos Bachelet -en ese entonces- Director Sociocultural de la Presidencia debía ratificar su renuncia quedaron evidencia. Junto a ello, su vínculo con el operador Giorgio Martelli, quien recibió pagos desde la minera no metálica y que habrían servido para financiar la denominada precampaña de la Presidenta, marcaron a mitad de ese año su salida de La Moneda, tomando la posta Jorge Burgos, algo que se repitió este miércoles con el arribo de Mario Fernández al gabinete.

Ordenar la casa

Con gran experiencia política el DC Jorge Burgos, quien antes del sorpresivo cambio ministerial estaba a cargo de Defensa, tenía la misión de encauzar el rumbo del Ejecutivo golpeado por los casos que mezclaban dinero y político, además de una agenda ambiciosa agenda de reformas.

En agosto de 2015, por ejemplo, debió intervenir en el conflicto entre los camioneros movilizados -lo que terminó con una caravana transitando frente a Palacio- y el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy.

Cuando el verano de este año finalizaba, el ahora ex titular de Interior debió controlar la crisis que generó la presencia del administrador de La Moneda, Cristián Riquelme, en su cargo, aunque finalmente renunció rodeado de cuestionamientos múltiples tanto por la demora para tomar la determinación y la forma en que el Ejecutivo manejó la situación.

Durante junio de 2015 aparecieron versiones que hablaban de posiciones dispares entre la Presidenta Bachelet y Jorge Burgos, todo en el marco de la elección de nuevos intendentes. Finalmente, fue el propio aludido quien descartó cualquier problema con la primera autoridad del país.

A días del Año Nuevo, un viaje sorpresivo de Bachelet a La Araucanía instaló la tensión en el epílogo del 2015. La visita a una zona compleja del país en materia de seguridad pública, y de la que Burgos se enteró momentos antes de llevarse a cabo, desató una nueva crisis en el oficialismo y que incluyó una renuncia que logró abortar la mandataria.

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