En relación a que esta medianoche terminan los tres meses del horario de invierno, lo que permitirá tener más luz solar al atardecer, porque a las 00:00 horas del domingo 14 el reloj deberá adelantarse en una hora, es interesante mencionar que estudios recientes han demostrado que al menos la mitad de la población sufre de trastornos del sueño, muchos de los cuales están asociados a problemas de insomnio. 

Este nuevo cambio de horario, en donde tendremos una hora “menos” de sueño, significa la posible aparición de trastornos del sueño, siendo los más comunes el insomnio y la hipersomnia, que es el sueño excesivamente prolongado, que pueden llegar a afectar de manera importantes las relaciones sociales y personales. 

Un tercio de lactantes sufre de insomnio, una patología que afecta gravemente los ciclos de vigilia, manteniendo a los que lo padecen hasta avanzadas horas de la noche sin poder conciliar el sueño, además de inhibir el descanso adecuado. En adultos, se estima que al menos un 50% sufre de este tipo de trastorno del sueño. 

Estas patologías tienen múltiples razones, pero una de las más comunes es aquella asociada a los trastornos del ciclo de sueño-vigilia. 

En uno de los últimos estudios desarrollados en 2.493 individuos el año 2015, a cargo del Dr. Pablo Brockmann, presidente de la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño, se descubrió que las personas duermen menos horas de lo necesario en la semana, 7,08 horas diarias. Sin embargo, el fin de semana el promedio aumenta a 8,4 horas. El insomnio afecta tanto a hombres como a las mujeres, y se calcula que el nivel de subnotificación es del orden del 80%. 

Los trastornos del sueño, particularmente en niños y adolescentes, están afectándoles en un período que hace altamente vulnerable su desarrollo neurológico y de otras zonas blandas del cuerpo. 

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