El viernes recién pasado, se realizó el Coloquio Infancia en Riesgo del Instituto de Políticas Públicas en Salud de la U. San Sebastián (IPSUSS) con la participación de el diputado Felipe Kast, el presidente de la Fundación Padre Semería Antonio Gana y el director de Educación 2020, Mario Waissbluth como panelistas.

En esta instancia se emplazó al Gobierno a priorizar una reforma a la infancia en la que una institución coordine los recursos y la capacidad de gestión, a partir de la muerte de la pequeña Lisette, el pasado mes de abril en un centro de acogida del Servicio Nacional de Menores (Sename), tragedia que suscitó un debate transversal a nivel país sobre lo frágil que es el sistema de protección a niños vulnerados en sus derechos en Chile.

Según cifras que expuso el director de Educación 2020, Mario Waissbluth en el marco del coloquio de IPSUSS “infancia en riesgo”, son un millón los menores que están siendo vulnerados en sus derechos y sufriendo abusos sexuales o físicos en sus propias casas.

Sin ir más lejos señaló que “es probable que esta noche, entre 300 a mil niños serán abusados en sus casas, hoy, esta noche”, dando cuenta del riesgo explícito en el que se encuentran muchos de los menores en su propio núcleo familiar.

Una situación que no se ha enfrentado y que se explica por varios factores a juicio del diputado Felipe Kast, entre ellos que “los niños no marchan, no tiran piedras y no votan y sus mamás tampoco”, junto a un problema estructural de los organismos encargados de proteger a los menores y a “la falta de coordinación  y de instituciones que estén blindadas a presiones políticas de turno. La gran reforma que le falta a Chile es una de Estado, de modernizar y blindar a personas que, habiendo llegado por mérito, no puedan ser  destituidas en forma automática. Hay que privilegiar las urgencias y el bien común”.

En ese punto Waissbluth se detuvo para enumerar las acciones a 20 años plazo que se requieren para estructurar un sistema efectivo que proteja y resguarde los derechos universales de los menores, uno que tiene que ser "liderado por un zar de la infancia".

“No sacamos nada con sacar una ley de derechos de la infancia y dejar esto alojado en el ministerio de Desarrollo Social, otra parte en Chile Crece Contigo, otra en Justicia...etc., sino hay en alguna parte del Estado un zar o zarina con poder real para hacer los cambios que se deben realizar”, afirmó.

Además agregó que esta reforma debe estar construida sobre 4 pilares: plan transversal y consensuado a 20 años plazo, que cubra e integre a los distintos ministerios; estrategia asociada a recursos “si se requiere otra reforma tributaria hay que hacerla, porque estamos hablando del futuro del país”; calidad de gestión (Alta Dirección Pública), “las personas a cargo de echar a andar esto, tienen que ser de lo mejor” y por último, la capacidad de coordinación interinstitucional que debe estar alojada en la figura potente, el llamado zar de la infancia.

Coincidente con esto, Gana señalaba que se necesita una institucionalidad fuerte que coordine las políticas “así como el Banco Central vela por la inflación, deberíamos tener un ente similar en infancia, porque es el alma del país”.

Causas de la crisis

Los panelistas coincidieron en que éste es un problema cultural y educacional masivo. Uno que se incrementó cuando en “2005 Chile empieza irse para abajo en productividad, en confianza. Se aprobó la condenada reforma constitucional que transformó el período presidencial en 4 años, y con ello un fuente deterioro central de la función parlamentaria y del ejecutivo. Entonces reforma constitucional sí, pero no este cuento de los cabildos, para terminar con esta lacra”, apuntaba Waissbluth. 

En cuanto a lo educacional Gana señalaba que se requiere urgente también una campaña de fuerte contenido social y educacional, en la que se revalorice lo humano y la bondad.

Para  el diputado Kast la apuesta está por una política que se convierta en un espacio reflexivo, de colaboración, con proyectos de más largo aliento, en donde el objetivo sea el bien común, encabezado por personas con pasión que lideren los cambios “los políticos a veces funcionamos como si no hubiesen costos de oportunidad, como si diera lo mismo priorizar todo. Y no es así, para que esto ocurra y se transforme en algo estructural, necesitamos la convicción de que ésta es la primera prioridad. Entonces creo que la presión que debemos realizar todos nosotros es focalizar las prioridades de quienes vayan a ejercer el poder”.

En este caso la presión para cambiar el paradigma y resguardar los derechos de los niños, está siendo canalizada a través de la plataforma www.prioridadinfancia.cl en donde los principales postulados -según Waissbluth- son corregir el camino, intervenir el  Sename y generar un plan de Estado que ponga en perspectiva a largo plazo el abordaje completo de un sistema que está teniendo a un millón de niños vulnerados en sus derechos. 

PB/MC