El negocio del siglo. Eso sintió Juan Daniel Morales (41) cuando le ofrecieron poder comprar una linda y amplia casa ubicada en la calle Príncipe de Gales -en la comuna de La Reina- en la “módica” suma de 40 millones de pesos. Pero, lo que para Juan Daniel, y su padre, se vio como una gran oportunidad de inversión, hoy se ha transformado en un gran dolor de cabeza que ha durado más de dos años.

Juan Daniel, de profesión ingeniero mecánico y dedicado a labores de mantenimiento de jardines y piscinas, asistía regularmente a una iglesia evangélica de denominación bautista. Una mañana, uno de los pastores lo llamó diciéndole que conocía a un hermano que se dedicaba a realizar compras de casas en remate y que tenía esta propiedad a un muy buen precio. Fue ahí cuando le indicó que era una buena oportunidad y que él la quería tomar, pero que no había podido reunir el dinero. “Como era alguien de confianza quien me lo recomendaba yo bajé todas mis guardias, y evidentemente no pensé en las situaciones que uno comprobaría antes de comprar un bien raíz. Confié en su palabra”, explica a Publimetro el hombre.

Fue así como se comunicó con el sujeto de iniciales C.V quien le dice que con esos 40 millones, podía regularizar las escrituras de la casa y dejarla a su nombre. Además, le indica que trabaja con un abogado de iniciales J.F que prestaba servicios a la Tesorería General de la República.

En mayo de 2014, se juntaron en el pasaje donde se ubica la casa a las 15:30 horas, donde se le muestra cuál es la propiedad en remate. “A quienes estábamos presentes, nos dijo que esta propiedad se encontraba en proceso de remate por no pago de contribuciones, que quien remataba era la Tesorería General de La República e indicó que se trataba de una oportunidad real. Además señaló que por el precio de 40 millones de pesos "ellos" se encargarían de regularizar la propiedad. Esto significaba "limpiar" la propiedad de toda deuda, levantar alguna prenda que poseyera este bien raíz para que finalmente el proceso culminaría con la firma de mi parte de la escritura final”, explica Morales.

La gran estafa

Luego de que Morales, y su padre, les pagaran 40 millones en total con un vale vista a nombre de C.V, firmando un contrato notarial donde se estipulaba que era acreedor del bien raíz y que se le devolvería el dinero completamente si no resultaba, comenzó la época de esperar. Fue así como pasaron dos años, preguntando, viendo qué pasaba con la escritura de la propiedad, investigando más a fondo hasta que descubrieron la verdad.

La Tesorería de la República no conocía las gestiones, al encarar a C.V y J.F no dieron la cara, no estaban ubicables ni por teléfono, ni por whatsapp. Sumado a eso, descubrieron que estos sujetos tenían un contacto en la Notaría Zaldívar, una mujer de iniciales I.G, quién hacía los documentos legales de la estafa. En la actualidad, I.G fue despedida e incluso se interpuso una demanda al Ministerio Público en su contra. 

Fue ahí cuando Juan y su padre, también descubrieron que 48 personas, en solo esa Notaría, estaban en la misma situación que ellos pero con distintos tipos de casas. Estos sujetos usaban el mismo modo de operar: ofrecían diferentes propiedades en remate, pedían dinero en efectivo, iban al poder judicial con los antecedentes para regularizarlas, pero no llevaban todo lo necesario para la adjudicación, por lo tanto sus casos quedaban archivados. El único fin de hacer este trámite, era mostrarle a las víctimas que estaban moviéndose por las propiedades.

Además, se han contactado con 8 personas que han caído a través de la iglesia evangélica. “Todos son de distintas denominaciones: bautista, pentecostales, entre otras. Todos cayeron por contacto de diferentes pastores. Lo que hacen estos sujetos es que asisten a las congregaciones, se ganan la confianza de la gente de la iglesia y al formar esos lazos hacen que la gente caiga. Yo perdí 40 millones, pero hay gente que ha perdido 100 millones, porque los han engañado con 2 casas. Tenemos casos del norte y en todos se les aseguraba que les iban a devolver el dinero si algo malo pasaba”, cuenta Juan. Además, agrega que los pastores también “han sufrido las consecuencias porque han perdido credibilidad al involucrarse con ellos” y que incluso hay casos de médicos de una reconocida clínica en la Región Metropolitana que han sido estafados de la misma manera.

La toma de acciones

Hoy esta estafa está en manos de la Policía de Investigaciones (PDI), los cuales se han encargado de citar a todos los casos y conversar con ellos, recogiendo el testimonio para dar con el paradero de los estafadores. Incluso hay una oficial de la PDI que está viendo personalmente el caso.

Los sujetos de iniciales C.V y J.F están inubicables, a pesar de que se cuenta con sus ruts y direcciones. Juan cuenta que otro de los 8 afectados habló hace algunos días con C.V por teléfono y que le aseguró "que le iban a devolver su dinero".

“Yo necesito que esto se haga público porque yo creo que siguen operando con más personas en la actualidad. Toda la gente necesita saber porque, aunque los afectados hemos puesto querellas por nuestra cuenta, queremos hacer una demanda colectiva por este caso. Si hay alguien más afectado, ojalá se ponga en contacto con nosotros”, explicita la víctima. 

Juan Daniel Morales debe asumir la pérdida de 20 millones de pesos y su padre -quién invirtió los otros 20 millones- incluso tuvo que declararse en banca rota.

Por otro lado, la casa en La Reina que le ofrecieron los estafadores, nunca llegó al proceso de remate. De hecho, desde enero de 2016 tiene un nuevo dueño, y aunque sí llegó a la nómina de remate de la Tesorería de la República, las deudas que tenía por contribuciones atrasadas fueron pagadas por el propietario, razón por la que jamás se remató de manera efectiva.

PB/MC