Una multa que podría superar las 300 UTM por pescar tiburón en Zona Económica Exclusiva (ZEE) chilena y otra de 60 UTM por cercenar aletas de tiburón tendría que pagar la nave pesquera peruana “Oriana I”, la que fue capturada por la Armada hace algunos días en territorio chileno.

“Una embarcación que no sea chileno y realice pesca tiene una sanción y eso puede ser hasta 300 UTM (…) en el caso del aleteo hay una multa mínima de 60 UTM de base, más un factor por tonelaje de registro bruto que tenga la embarcación” señaló a radio Biobío el director regional de Sernapesca, Marcelo Arredondo.

En el caso de la multa por las aletas de tiburón, ésta se debe a que la nave peruana infringió también la disposición internacional de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies (CITIES), de la que Chile es parte desde 1975, que sanciona el cercenamiento de aletas de tiburón, con multas que parten en las 60 UTM, 2.7 millones de pesos aproximadamente.

Según indicó la Armada previamente, durante un patrullaje de exploración aeromarítima, realizado por el avión naval P-295, se detectó a 166 kilómetros de Tongoy al pesquero peruano “Oriana I” en plena faena de pesca.

De inmediato, se dispuso el zarpe de la LSG “Coquimbo” para que efectuara el control de la embarcación extranjera y al ser registrado, se descubrió que se encontraba con su línea de espinel en el agua.

El pesquero, junto a sus cinco tripulantes, fue retenido y escoltado al puerto de Quintero para ser puesto a disposición de los tribunales de justicia.

Según el capitán del navío las razones de estar pescando en Chile se debió a que su navegador se había estropeado por lo que pensaban que estaban en aguas internacionales, sin embargo la Armada lo refutó debido a que en sus bodegas se encontraron cerca de 3 mil kilos de carne tiburón.

De acuerdo al detalle que entregaron las autoridades pesqueras, de éstos, 545 kilos corresponden a carnada de caballa congelada y el resto a 274 especímenes de tiburón; 212 del tipo azulejo y 62 del tipo mako.

La Armada resaltó que una de sus misiones es vigilar la zona marítima jurisdiccional para disuadir y controlar a eventuales flotas pesqueras de bandera extranjera que estén desarrollando labores extractivas de forma ilegal.


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