A pocas horas de celebrar la ahora tradicional fiesta de Halloween en nuestro país, es posible ver en el comercio un sinnúmero de máscaras, disfraces, adornos y, por supuesto, los infaltables dulces para regalar a quienes pasen por nuestras casas. 

Sin embargo, y pese a que la Ley de Etiquetado de Alimentos entró en vigencia en nuestro país hace unos meses, no ha surtido el efecto esperado en la población. 

Así al menos lo visualiza el director nacional del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, Paolo Castro, quien manifiesta la preocupación del gremio. 

“Preocupa escuchar a muchos consumidores señalar que las advertencias ya no se perciben tan potentes, y por lo tanto es necesario que el Ministerio de Salud apure su campaña que incluye el mensaje de vida saludable asociado a disminuir el consumo de estos alimentos con sellos negros”, afirmó.

En una fecha donde la compra y consumo de golosinas y otros alimentos altos en grasas, sodio o calorías aumentan, es posible cuidarnos sin dejar de festejar, añadió el dirigente. 

Una opción saludable, explicó, es generar propuestas creativas, como por ejemplo utilizar frutas con diseños y envoltorios para hacerlos más atractivos y evitar asociar Halloween como sinónimo de comida chatarra. 

“En este punto el compromiso y consciencia de la familia es fundamental. Debemos evitar demostrar a nuestros niños el cariño en base a los alimentos que tienen sellos negros, dado que es una contradicción. Por una parte los amamos, pero al mismo tiempo les proporcionamos un riesgo de salud gratuito y que se transforma además en hábitos de vida muy difíciles de modificar en la adultez”, asegura Castro. 

Un tema que no solo sucede en Halloween, ya que según advierte el especialista, en general el concepto de comer mucho y pagar poco, promueve la inseguridad alimentaria nutricional en la población. 

“Los niños y niñas son susceptibles y vulnerables en función de su inocencia a cualquier fiesta, juegos, ganchos comerciales y otros. Por lo tanto, si consideramos la situación de salud del país, es la peor bomba de tiempo que pudimos construir. Y no nos debe sorprender el Simce de Educación Física, dado que estamos cultivando el desequilibrio perfecto entre la baja musculatura y funcionalidad con un exceso de grasa”, finaliza. 

PUB/SVM