Tras el inicio de discusión del presupuesto 2017, la opinión de los expertos se ha centrado en el debate sobre la distribución del gasto y su crecimiento. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados desde el gobierno por acercar este tipo de información a la ciudadanía, múltiples factores inciden en que aún no se tenga un acceso oportuno y transparente a la forma en que se gastan los recursos de todos los chilenos. 

Ante esto, el Observatorio del Gasto Fiscal – iniciativa conjunta entre la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago y la Fundación Contexto Ciudadano – elaboró un documento titulado “Principios para la Rendición de Cuentas del Gasto Público en Chile”, a través del cual busca promover una cultura en torno a la rendición de cuentas, con el objetivo de aumentar la utilidad de los datos acerca del gasto público y aplicar un mayor foco en la eficiencia de los recursos empleados. 

“El gasto total del Gobierno central de Chile ha aumentado 155% real entre 2000 y 2015, alcanzando este último año $36.828.249 millones. En términos del PIB, el gasto pasó de representar el 19,2% del producto en 2000 a ser en 2015 equivalente al 23,6% del PIB. Lo anterior, implica una responsabilidad creciente del Estado de Chile para rendir cuentas frente a sus contribuyentes sobre el uso de estos fondos”, explica el texto. 

El documento enumera diez principios que se consideran fundamentales para lograr una rendición de cuentas efectiva del quehacer del sector público, los que incluyen una mayor transparencia de datos a nivel central, regional y municipal. 

Además, se propone el fortalecimiento de la actual institucionalidad para la evaluación y fiscalización continua del gasto público, como la Dipres o la Comisión Mixta de Presupuestos. Junto con esto, el texto plantea la publicación de información de desempeño proveniente del monitoreo -que actualmente efectúa la Dipres- para los programas de gasto presentados en la Ley de Presupuestos. 

“Los datos publicados actualmente solo tienen una utilidad reducida para facilitar el control social sobre la gestión pública, ya que entregan contenidos parciales y fraccionados en formatos que no facilitan el acceso y uso por parte de los ciudadanos”, explica Jeannette von Wolfersdorff, directora Ejecutiva del Observatorio del Gasto Fiscal. 

“Compartimos la idea del ministro Valdés de que la clave para una buena evaluación ciudadana del gobierno es ante todo la calidad del gasto y no una expansión fiscal alocada. En este sentido creemos firmemente -y es lo que expusimos a través de nuestros principios- en que la transparencia y rendición de cuentas relativas al gasto público son la base de un buen gobierno y el pilar fundamental para tener instituciones fuertes y una ciudadanía más participativa en lo público”, añade.