Según cifras del Ministerio de Salud, el 10% de los niños menores de seis años padece de obesidad y se eleva a un 25% cuando llegan a primero básico.

Y es por este alto índice, que faltan pocas semanas para que comience a regir la nueva ley de etiquetado en el país, la cual busca alertar a las personas acerca de los alimentos que son altos en grasas, altos en azúcar, altos en sodio y altos en calorías. Con una figura negra en el envase, los adultos sabrán qué es lo que consumen y qué es lo que se les está dando a los niños.

Pero, ¿qué efectos tiene la obesidad en los niños? Uno de los más desconocidos por los padres es que comienzan a sufrir trastornos del sueño, principalmente el Síndrome de Apnea Obstructiva (SAOS). Este síndrome impide que el oxígeno entre correctamente a los pulmones, produciendo lapsos sin respiración durante la noche.

“Este síndrome respiratorio (SAOS) es uno de los más frecuente del sueño. Se produce por episodios repetidos de obstrucción o colapso de la vía aérea superior mientras la persona duerme, lo que produce una disminución del flujo de aire y la oxigenación mientras dormimos. Esto provoca una mala calidad del sueño e  hipersomnia diurna (sensación de sueño no reparador, cansancio, y disminución de la concentración)”, explicó el doctor Rodrigo Cabezón, otorrinolaringólogo de la Clínica Somno Medicina del Sueño.

Lo que podría producir este trastorno es la acumulación de tejido adiposo en la zona de la garganta, amígdalas, paladar y lengua; produciendo una tensión adicional en los músculos y un posible colapso de las vías aéreas, lo que provoca una disminución en el oxígeno circulante.

Dominique Jury, nutricionista de la misma clínica, indicó que  “la infancia y la adolescencia constituyen los periodos más importantes de la vida en cuanto a la adquisición de comportamientos y hábitos de vida. Los aspectos nutricionales representan uno de los principales factores que permiten que el niño obtenga una base fundamental para su desarrollo físico como intelectual”.

Además agregó que “es de suma importancia organizar la alimentación en horarios fijos para generar buenos hábitos alimentarios y evitar que se despierten de noche. Platos muy grandes, alimentos ricos en grasa o frituras producen que el vaciado gástrico se enlentezca produciendo pesadez e irritabilidad estomacal interfiriendo en las fases del sueño”.

Para que los niños puedan dormir bien, la nutricionista afirma que se deben evitar  preparaciones muy condimentadas, platos grandes, bebidas y alimentos con cafeína como coca-cola, café, chocolate y alimentos chatarras altos en azúcar.

También entregó una serie de consejos para saber cuál es la colación más recomendable para que los niños lleven al colegio: “un snack nutritivo es el que considera una porción moderada ajustada a la edad del niño. Por ejemplo, en la época pre escolar, la colación debe tener un aporte de 100 calorías aproximadamente, en edades escolares 150 calorías y adolescentes de 200. Frutas frescas, deshidratadas, frutos secos como almendras, nueces, maní sin sal, sándwich de pan integral con verduras y/o palta, jamón, quesillo, productos lácteos sin grasa como yogurt descremado, leche cultivadas descremada son algunas opciones de snacks saludables; lo ideal es acompañarlos con una botella de agua, evitando los jugos y bebidas azucaradas”.

Las horas de sueño y el riesgo de obesidad

Otra  forma de evitar la obesidad en los niños, aparte de la buena alimentación, es el control de las horas de sueño. El “Journal of Clinical of Sleep Medicine” publicó, en la edición de este mes, las guías en donde recomiendan la cantidad de horas que los niños y adolescentes deben dormir para evitar problemas de salud.

Esta guía también fue apoyada por la Academia de Pediatría de EE.UU y destacaron que los niños que no duermen lo suficiente todas las noches están expuestos a un mayor riesgo de sufrir lesiones, hipertensión y obesidad.

Estas son las horas de sueño que se recomiendan según la edad de cada niño y adolescente:

4 a 12 meses  ➜ 12 a 16 horas diarias (incluyendo siestas)

1 a 2 años  ➜  11 a 14 horas diarias (incluyendo siestas)

3 a 5 años ➜ 10 a 13 horas diarias (incluyendo siestas)

6 a 12 años ➜ 9 a 12 horas diarias

13 a 18 años ➜ 8 a 10 horas

PB/MC