El presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade, abordó la crisis de confianza por la que atraviesa nuestra sociedad y la política, en la entrega de la cuenta pública del Congreso Nacional en la que se informó del trabajo legislativo del periodo 2015-2016. 

La ceremonia contó con la presencia de la Presidenta Michelle Bachelet, ministros de estado, cuerpo diplomático y representantes de la sociedad civil. 

En su discurso, Osvaldo Andrade dijo que “probablemente razones hemos dado para que la ciudadanía se aleje de la política y de sus representantes” y que se ha instalado la opinión de decir que "política equivale a promover acuerdos espurios y oscuros, entre personas que no trepidan en doblegarse al interés de los poderosos o que solo buscan favorecer su propio interés. Para muchos hablar de política es sinónimo de privilegios”. 

“Es por ello, que se hace urgente asumir la actual crisis y avanzar con decisión en su superación. Del actual conflicto solo podemos esperar una resolución que signifique un avance sustantivo en la calidad de nuestra política y, en consecuencia, de nuestra democracia”. 

Añadió que uno de los elementos principales de la crisis de la política en Chile, quizás la más seria que se ha vivido desde recuperada la democracia, “es la percepción del abuso del poder y los privilegios con los que actúan quienes nos dedicamos a la función pública”. 

“La política en nuestro país se ve lejana a las demandas de los ciudadanos y centrada en la administración del poder y en una relación nefasta de subordinación a los poderosos y, ahora, a intereses corporativos”. 

Por ello, Andrade remarcó que como parlamentarios deben hacerse cargo del reproche ético y ver si están dispuestos a reaccionar y asumir, “desde la humildad y la autocrítica”, la responsabilidad de defender el sistema democrático y “honrar la política”. 

“En lo personal y a nombre de nuestra Corporación, considero imprescindible reconocer que hemos cometido muchos errores. Que no hemos sido capaces de adelantarnos a las nuevas exigencias de transparencia, que no hemos asumido que lo que hasta ayer fueron prácticas generalizadas hoy no solo son imposibles de sostener, sino que la sociedad las repudia con fuerza”. 

El legislador subrayó que no solo se deben erradicar las malas prácticas, sino que escuchar a la ciudadanía y lograr que esta entienda cómo funciona el Congreso y cómo puede hacer valer sus puntos de vista en la discusión legislativa. 

Informó que en el plano administrativo, este año la Cámara de Diputados ha realizado profundas transformaciones de procedimientos y prácticas, “poniendo límites más exigentes y fijando estándares éticos más altos para el ejercicio de la función parlamentaria”. Pero, agregó, están conscientes que estas medidas por si solas no resuelven el problema y que se necesitan esfuerzos adicionales. 

“En ese sentido, soy un convencido de que la transparencia y la probidad no son solo temas institucionales sino también, y muy particularmente, prácticas personales. Lo que también implica cambiar la forma en que uno, como representante de la ciudadanía y como autoridad, lleva adelante temas que, incluso muchas veces están en la esfera de la vida personal”. 

 

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