El sacerdote jesuita Felipe Berríos lamentó los incidentes ocurridos este jueves en la iglesia de la Gratitud Nacional durante la manifestación convocada en Santiago por organizaciones estudiantiles, en los que se produjeron destrozos en el templo y un crucifijo de gran tamaño fue destruido y arrojado a la calle.

"Ver estas escenas nos duele profundamente. No sólo rompieron una imagen sagrada, sino también el sagrado derecho de opinar con libertad y con respeto al otro", señaló, en declaraciones al canal CNN Chile.

Al mismo tiempo, el padre Berríos llamó a los organizadores de las manifestaciones a dejar de desentenderse de los resultados de los disturbios al atribuirlos simplemente a "grupos descolgados".

"Tenemos que cambiar la forma de protestar, y los que convocan a estas protestas tienen que hacerse responsables, porque es repetitivo y en todas las manifestaciones ocurren estos daños a personas y a la propiedad", enfatizó.

El religioso deploró que la juventud actual, que ha tenido el mayor acceso a la educación, a la información y a la tecnología que se ha registrado en toda la historia de Chile, "no sabe respetar los derechos de los otros".

El religioso expresó su solidaridad a los salesianos "y a todo el pueblo cristiano que se ha sentido pasado a llevar con esto".

El padre Berríos consideró "contradictorio" que jóvenes que luchan por una mejor educación que sea más accesible, democrática y sin lucro "muestran no respeto a las opiniones ajenas y a la propiedad de los demás", y en una jornada en la que la capital vivía graves problemas por la contaminación y los efectos de la rotura de una matriz en Providencia.

"Llama la atención que tengan que esconder los rostros y su violencia, y la violencia de quienes están al lado de ellos y no son capaces de detener estos grupos", recalcó.

"Ellos están exigiendo sus derechos, pero eso también incluye deberes", enfatizó.

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