Este lunes en el Museo de Bellas Artes, la Presidenta Michelle Bachelet hizo entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos al sacerdote Jesuita, José Aldunate.

El padre Aldunate colaboró con Alberto Hurtado en la Acción Sindical Chilena y, en la década del 70, como parte del trabajo de una comunidad cristiana de base, formó el Equipo Misión Obrera (EMO). Durante la Dictadura, este grupo se dedicó a la defensa de perseguidos y a promover la recuperación de las libertades cívicas.

“Es natural y conmovedor evocar su figura digna y serena, enfrentando la represión, el agua del guanaco, los gases lacrimógenos, para defender el derecho a la vida y la integridad de sus conciudadanos detenidos en cárceles secretas, sometidos sistemáticamente a tratos inhumanos, apremiados física y psicológicamente”, aseguró la mandataria.

Y agregó: “Pero ello no puede hacernos olvidar el enorme aporte de Pepe Aldunate, no sólo en la resistencia contra el régimen cívico-militar que rigió nuestro destino por 17 años, sino en la inmensa obra previa a esos tristes años”.

El religioso se desempeñó como director de la revista Mensaje –donde sucedió a san Alberto Hurtado–; Superior del Centro Bellarmino, como educador y formador de novicios; secretario de la Confederación de Religiosos y Religiosas, Conferre, y de la Confederación Latinoamericana de Religiosos, CLAR; y como Provincial de los Jesuitas, como cura obrero.

Sobre este último rol, la Jefa de Estado, destacó que “su inserción en el mundo obrero –sin dejar la cátedra- y su encuentro con la teología de la liberación, no hizo sino reforzar la convicción de que para que exista una humanidad fraternal en esta tierra, debe existir equidad y debemos combatir la pobreza y la injusticia”.

Asimismo, aseguró que “su compromiso con los derechos inalienables de todos y todas está hecho de acciones cotidianas, de testimonio vivo, de persistente iluminación de nuestra realidad. Hoy, el padre Aldunate sigue presente, actuando, escribiendo. Ninguno de los asuntos que ocupan y preocupan a nuestra sociedad le resulta ajeno, ya se trate del Acuerdo de Unión Civil, la relación entre los negocios y el bien común, o el cuidado del medio ambiente”.

El galardón es entregado cada dos años por el Instituto Nacional de Derechos Humanos a quien se haya destacado por su trayectoria de promoción, defensa y exigibilidad de los derechos humanos en Chile.

Durante la ceremonia, un grupo de manifestantes interrumpieron la premiación para exigir una reparación integral por parte del Estado para ex presos políticos de la dictadura en huelga de hambre