En el mundo, la enfermedad de Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más común, luego del mal de Alzhaimer y Chile no vive una realidad distinta. El registro AUGE estima que hasta el 2015, al menos 15 mil chilenos estarían afectados de este mal crónico.

Entre los distintos factores de incidencia que podrían llevar a una persona a sufrir esta enfermedad, la comunidad científica internacional ha descubierto varias mutaciones genéticas que serían fundamentales en la expresión de esta patología, pero que explicarían solo un porcentaje pequeño de casos.

Los estudios aclaran que el 90% de las manifestaciones de esta enfermedad se deberían a agentes esporádicos, dejando sus orígenes aún no muy definidos. Pero es la investigación de un grupo de investigadores chilenos del Centro de Gerociencia Salud mental y metabolismo (Gero), la cual ha sumado un nuevo factor que podría cambiar la forma en que se abarca esta enfermedad.

El Dr. Roque Villagra, investigador de Gero, explica a Publimetro, que como equipo descubrieron que las posibilidades de contraer Parkinson aumentarían al doble, si la persona vive en zonas rurales, versus un sector urbano. ¿Qué significa esto? En palabras del profesional, ciertos componentes ambientales podrían ser determinantes en que este mal se exprese en las personas.

El neurólogo explica que la exposición a distintos pesticidas, herbicidas, disolventes y diferentes sustancias tóxicas “favorecerían la degeneración neuronal, lo cual aumentaría -después de los 60 años-  la posibilidad de tener esta enfermedad”.

Villagra, quien también es presidente del grupo de trabajo de la Sociedad Chilena de Neurología en trastornos de movimiento y Parkinson, es enfático en afirmar, según sus investigaciones, que explorar los aspectos medio ambientales del lugar donde viven las personas es fundamental en la prevención del Parkinson.

“Los pacientes que viven en el campo están en constante contacto y consumo de agua de vertiente, en vez de potable, y eso es preocupante porque los factores tóxicos potenciarían la enfermedad en su última instancia, sumado a que inciden en una base genética que es deficiente para defenderse de ellos ”, sentencia el especialista agregando que “uno de los aspectos asociados podría ser la exposición a herbicidas utilizados en el campo, pues a demás de afectar a nivel neuronal, lo hacen a nivel genético”.

El experto aclara que es prioridad de los investigadores hoy aclarar estos factores y evitar potenciales casos en la población, ayudando a prevenir su desarrollo especialmente, en zonas mas expuestas a las mutaciones genéticas que algunos tóxicos podrían generar.

Parkinson en Chile

Esta enfermedad está catalogado como un trastorno del movimiento que se caracteriza por rigidez muscular, lentitud,  anomalías en las posturas y en el andar y trastornos del equilibrio. En más del 80% de los casos presenta temblor en reposo, afectando considerablemente la rutina de los pacientes.

En nuestro país no existe diferencia en los índices de Parkinson entre mujeres y hombres. Sin embargo, las primeras tienen una expectativa de vida superior, lo que explica que aparentemente las cifras sean más altas. No obstante, la frecuencia es similar a cualquier otro territorio, alcanzando un 3% de los mayores de 60 años.

“En Chile hay una extremada falta de datos fiables sobre la incidencia de esta patología. Nuestro equipo tiene estudios con respecto a mortalidad de este mal que están elaborados en base a los certificados de defunción, pero estos en general son poco confiables porque dependen mucho de la certificación que realice el médico”, finaliza el investigador de GERO.

PB/MC