Impacto. Eso fue lo que produjo un llamado telefónico que se realizó ayer al programa “El Chacotero Sentimental”, espacio radial que recibió el contacto de un hombre de 61 años, identificado como Alberto, que contó que siendo militar en 1973 participó de crudas ejecuciones en Santiago. 

Todo se inició cuando el hombre, que reconoció que ahora trabaja como conductor de un taxi colectivo, contó que se habría enamorado de una hija de italianos cuando era joven y vivía en el norte. Dijo que se tuvo que alejar de ella porque le tocó hacer el servicio militar y ahí lo trasladaron a Santiago donde “conocí la extrema violencia”. 

Roberto Artiagoitia, “El Rumpy” le preguntó si acaso había matado gente y respondió que sí, que “estabai obligado, si no te mataban ellos”. Ahí el tono de la conversación cambió, pues Alberto reveló que participó de la dinamitación de personas.

“Llevamos a varios de estos tipos a la pampa, les pegábamos un balazo en la cabeza y no quedaba ni la sombra. Los dinamitaban (…). Los que no quisieron participar y desertaron durante el golpe los encontraron fusilados, era vos o ellos”, agregó.

“La primera vez que me pitié un loco, quedé llorando y el teniente me dijo ‘buena, soldado’, depués, como que disfrutaba”, agregó el autor del llamado. 

“Maté más de 10, mi especialidad era francotirador”, añadió. Tras ello contó que incluso había matado al esposo de la hija de los italianos, la misma mujer de quien se enamoró de juventud y con quien se habría reencontrado años después. 

Tras decirle “está entero pitillo”, el conductor del espacio de Radio Corazón aseguró a Las Últimas Noticias que “era descarrilado verbalmente, de esos tipos que comienzan a hablar y hablan y hablan”.

“Lo que me sorprende es que un asesino que dinamitó cuerpos en el desierto esté libre sin ningún tipo de condena y manejando un colectivo. El relato fue escalofriante y de una frialdad”, añadió el locutor radial. 

“Yo creo que la historia es totalmente cierta. Si la pensara y escribiera podría hacer un libro o una película. Este tipo de creatividad no la tiene cualquier tipo. Creo que la realidad siempre supera a la ficción”, añadió.

Debido a la crudeza del relato y a la posibilidad de que sea todo cierto, la Policía de Investigaciones requirió los audios del programa con el objetivo de iniciar una investigación. 

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