Pese a que el mosquito Aedes Aegypti que propaga el virus Zika puede picar a todos por igual, son las mujeres embarazadas quienes pueden tener consecuencias más graves, ya que mantiene por más tiempo el virus en la sangre e impacta exclusivamente a embriones y fetos.

El Dr. José Andrés Poblete, Jefe de la División de Obstetricia y Ginecología de Red UC Christus; y el Dr. Emiliano Pertossi, residente en Obstetricia y Ginecología de Red de Salud UC Christus, explican que, de acuerdo a la teoría existente, el virus atacaría las células precursoras de las células nerviosas maduras, razón por la cual las alteraciones se producirían en el periodo embrionario o fetal.

“Se sabe que el tejido neural fetal es el que tiene una mayor predisposición para ser infectado por el virus Zika, sin embargo, la ciencia aún no ha logrado desentrañar cuáles son los elementos que hacen que el virus prefiera atacar el sistema nervioso central inmaduro y no otros órganos como el hígado, por ejemplo”, explica el Dr. Poblete.

El Jefe de la División de Obstetricia y Ginecología agrega que las investigaciones que se están llevando a cabo apuntan a identificar los elementos que puedan bloquear la infección del sistema nervioso central que está en desarrollo.

Por su parte, Pertossi  comenta que no existen cifras en relación al porcentaje de embarazadas con virus Zika que transmite la enfermedad a sus hijos. De hecho, en Brasil, uno de los países más afectados por este virus, se están llevando a cabo importantes estudios para determinar el porcentaje de pacientes que transmite esta enfermedad al feto.

“Aquellas pacientes embarazadas infectadas con el virus y que presentan más sintomatología, tienen mayor probabilidad de que sus hijos presenten alteraciones que aquellas mujeres infectadas por el virus y que  no presentan síntomas”, subraya.

Pese a que el 80% de pacientes con virus Zika son asintomáticas, lo que disminuye las posibilidades de que sus hijos presenten alteraciones, el Dr. Poblete advierte que los seguimientos que se han realizado a los hijos nacidos de mujeres asintomáticas aún no son de larga data, por lo tanto, no se descarta que el niño pueda presentar alguna alteración en el futuro. “No hay que perder de vista que el desarrollo del sistema nervioso central progresa hasta los dos años de vida”, acota.

Diagnóstico pre y post natal

El Dr. Poblete indica que las principales complicaciones que el virus Zika produce en el feto son las derivadas de las alteraciones en el sistema nervioso central, entre ellas, la microcefalia que se caracteriza por un tamaño anormal en el perímetro del cráneo, lo cual se determina mediante tablas de referencia.

El especialista agrega que es muy importante precisar en qué momento se hace el diagnóstico de microcefalia, ya que se puede hacer en la etapa prenatal a través de una ecografía o posterior al parto. Sin embargo, advierte que cuando el diagnóstico se realiza in útero, puede haber un 50% de probabilidad de que el bebé sea sano. “Si el diagnóstico es postnatal y se confirma una microcefalia, entre el 10 y 20 por ciento de estos pacientes pueden presentar alteraciones neurológicas durante la infancia, como por ejemplo, retraso mental”, finaliza.

PB/MC